" Todos necesitamos alguna vez

un cómplice, alguien que nos

ayude a usar el corazón"

 

Mario Benedetti

 

 

 

La terapia de pareja aporta una mirada ampliada y compasiva que nos ayuda a

descubrir en qué momento del ciclo evolutivo se encuentra la pareja,

así como cada uno/a de sus miembros.

No podemos aceptar que la pareja sea una entidad estática, inamovible.

Por el contrario, va experimentando cambios, atravesando distintas fases y

creciendo y cambiando a medida que nosotros lo hacemos también en

nuestro propio desarrollo evolutivo individual.

Además de esta función preventiva, donde revisamos la pareja y

trascendemos el miedo que nos da dicha revisión (esos cambios que percibimos,

que nos sacan de nuestra zona de confort y que tememos mirar por si empeoran

las cosas), otras situaciones donde puede ser recomendable acudir a terapia

de pareja serían, entre otras:

Cuando la confianza se ha roto.

Cuando las discusiones son cada vez más frecuentes

(argumentos que escalan, discusiones circulares y continuas).

Cuando la comunicación se ha vuelto limitada. O sientes

una imposibilidad o gran dificultad paraa comunicarte

adecuadamente (esto es, sin acabar en conflicto).

Cuando los conflictos escapan de nuestro control.

Cuando has vivido algo perturbador que está cambiando

cómo te sientes respecto a tu pareja.

Cuando sentís que estáis atrapados/as en patrones de conducta dañinos.

Cuando la intimidad emocional ha disminuido o ha desaparecido.

Cuando la intimidad física es un problema para un/a miembro

de la pareja o para ambos/as, o cuando existe insatisfacción

sexual o falta de deseo o infidelidades, por una o ambas partes.

Cuando uno/a de los/as dos tiene dificultad para dejar atrás un

suceso del pasado.

Cuando experimentáis que os habéis distanciado como pareja.

Cuando albergas sentimientos de que algo falta

o que está perdido en la relación.

Cuando la vida profesional de uno/a o ambos/as impacta

negativamente sobre la relación de pareja.

Cuando existen celos y celotipia

( celos infundados según la percepción del otro/a).

Cuando existe una dependencia emocional de un/a miembro

o una codependencia emocional por ambas partes,

que afecta y restringe la individualidad y la libertad personal.

Cuando los conflictos familiares (con la familia extensa,

los/as hijos/as...) repercuten en el presente de la pareja,

dificultando el disfrute y la convivencia pacífica en la misma.

Cuando sientes que estás atrapado/a en una rutina, donde la

convivencia es monótona y el aburrimiento toma un papel

protagonista en la relación.

Cuando uno/a de los/as miembros de la pareja ha sufrido

o está sufriendo una situación de crisis (por enfermedad, por adicción,

por agresión, por accidente, por estrés, por depresión, por pérdidas y 

duelos, por desempleo,...) que repercute y deteriora al otro/a y la

propia relación, sin saber cómo manejar esta situación y los

sentimientos asociados (ira, frustración, culpa, miedo, desconfianza...)

ofreciendo al mismo tiempo apoyo al otro/a.

 

 

 

 

" No se trata de entender,

se trata de sentir"

 

 

 

Estas y otras muchas situaciones pueden llevarnos a la conclusión de

que necesitamos ayuda para salir del bache, redefinir la relación de

pareja, crecer con la crisis o, en su caso, tomar conciencia de que lo

más adecuado es la ruptura de la relación, haciéndolo de la manera

menos dolorosa y tóxica para ambos/as, así como para los/as hijos/as,

en caso de que los hubiera.

En tanto que las relaciones son una parte esencial de nuestras vidas,

las dificultades en las relaciones, especialmente en la relación de

pareja, son una de las causas más comunes de infelicidad.

Algunas parejas, como he señalado líneas arriba, acuden a terapia

de pareja para hacer crecer su relación, o buscando preventivamente

una solución ante pequeños indicios de que la pareja está cambiando

y dichos movimientos me generan malestar, incertidumbre o inseguridad.

Otras, sin embargo, acuden a consulta para resolver una dificultad

pasajera, a menudo sobrevenida por acontecimientos externos a la propia

pareja, y que afecta a ésta sin saber cómo gestionarlo.

Otras tienen como objetivo revivir un deseo aplanado que les hace

confundirse en cuanto a sus sentimientos por el/la otro/a.

E incluso muchas parejas consultan para comenzar un proceso de

separación o divorcio, o como el último cartucho antes de que éste

tenga lugar, después de haber intentado todo lo que estaba a su alcance.

En todos los casos, la terapia de pareja va a tener como objetivo

mejorar o instaurar una comunicación sana y adecuada entre las partes,

y asegurar que la relación vuelva a ser nuevamente agradable y

enriquecedora.

Para ello, es importante identificar las áreas de conflicto, mejorar la

compasión y la comprensión de sí mismo/a, del otro/a y de la

relación, crear nuevas estrategias/enfoques para la resolución de

problemas, y modificar todos aquellos patrones de relación tóxicos

que no nos dan los resultados deseados (presionar al otro/a, querer

tener razón, comunicarme hablando del otro/a en lugar de hacerlo desde

mí mismo/a, manipular, victimizarse, culpar y un largo etcétera).