C e r v i c a l e s  y  B i o n e u r o e m o c i ó n :

I n f l e x i b i l i d a d,  D e s v a l o r a c i ó n  e  I m p o t e n c i a

 

 

 

 

 

    Junto con las cefaleas, el dolor en la zona cervical es uno de los malestares

más comunes y habituales en nuestras vidas.

 

    El dolor de cervicales hace alusión a cualquier estructura del cuello, ya sea muscular,

nerviosa, de las vértebras o de los discos intervertebrales implicados.

 

    En general, el anormal funcionamiento de cualquiera de esas estructuras provoca

rigidez e incluso entumecimiento y hormigueo, o debilidad en brazos y manos si existe

compresión de los nervios.

 

    La medicina clásica occidental achaca la aparición de problemas y dolores en la

zona cervical a la tensión muscular provocada por actividades diarias y habituales,

como posturas laborales incorrectas mantenidas durante mucho tiempo o la adopción

de malas posiciones durante las horas de sueño.

 

    También se derivan responsabilidades sobre el dolor cervical en algunas

afecciones como la fibromialgia, las infecciones de la columna

(osteomielitis, principalmente) o la tortícolis.

 

    Sin embargo, esas conclusiones nunca son del todo satisfactorias porque no afrontan

el problema desde su origen, ni llegan a explicar por qué unas personas son más propensas

que otras a padecer dolores en al zona cervical cuando, por ejemplo, pasan las mismas horas

en la misma postura frente a una computadora, etc.

 

 

 

 

 

Dolor cervical: inflexibilidad y desacuerdo entre

lo que pienso y lo que hago

 

    Cuando se analiza cualquier síntoma o enfermedad desde la BioNeuroEmoción

o BioDescodificación, lo importante no es la manifestación última y tangible del problema

sino el conflicto emocional no resuelto que hace que nuestra biología se ponga en marcha

y nos avise a través del síntoma de que algo no va bien, de que debemos tomar conciencia del

problema y pasar a la acción para llevar a cabo los cambios necesarios.

 

    Es importante, por tanto, comprender el sentido biológico de cada síntoma para tomar

conciencia de la naturaleza del conflicto latente que se manifiesta.

 

    El cuello es el punto de unión, la vía de comunicación, entre cuerpo y cabeza.

 

    Esto explica que los dolores y malestares que surgen en la zona cervical están

relacionados con conflictos de comunicación o de desvalorización intelectual.

 

     Por ejemplo, vivir situaciones con un sentimiento de injusticia o de impotencia y no

tener más opción que acabar doblando -literalmente- la cabeza.

 

 

 

 

    Además, el cuello simboliza nuestra flexibilidad y capacidad para considerar

e integrar los varios aspectos y opciones que normalmente nos pone delante la vida,

la flexibilidad en nuestra manera de pensar o de aceptar y respetar las opiniones ajenas.

 

    Los problemas de cuello y, más concretamente, de cervicales, manifiestan que nos

cerramos a considerar opciones y puntos de vista distintos al nuestro por temor a perder

o disminuir el control.

 

   El dolor cervical evidencia también conflictos de sentir falta de apoyo emocional o

de no ser amado/a.

 

    La espalda, en general, representa biológicamente el soporte de la vida.

Por eso, cuando no nos sentimos protegidos y respaldados –afectiva y/o físicamente-

pueden surgir problemas en esa parte de nuestro cuerpo.

 

    Si nos centramos en la región cervical, debemos añadir a esa falta de protección y

respaldo un sentimiento de incapacidad para expresar las emociones bloqueadas que

permanecen silenciadas -contra nuestra voluntad- en nuestro interior. Muchas veces son

bloqueos inconscientes.

 

 

 

 

    Como puente de unión entre cabeza y cuerpo, el dolor y malestar cervical pone

de manifiesto que la persona vive una contradicción entre lo que piensa y lo que hace;

piensa una cosa y acaba haciendo otra distinta.

 

    A partir de estas apreciaciones generales sobre el sentido y significado del dolor cervical,

es necesario entrar en detalles más precisos, porque cada una de las siete vértebras cervicales

tiene un simbolismo propio y, por tanto, manifiesta conflictos diferentes.

 

    Los problemas en las vértebras C1, C2, y C3 guardan especial relación con

situaciones de desvalorización intelectual.

 

 

 

 

 

    C1 o Atlas: Relacionada con la lengua y el cerebro.

Sirve de soporte a la cabeza, la mantiene en equilibrio.

 

    Cuando vivimos las situaciones de la vida con estrechez mental o rigidez,

esta vértebra reacciona perdiendo sus funciones. Se paralizará por el miedo, la

negatividad y la desesperación, provocando habitualmente la aparición de dolores

de cabeza y problemas que afectan al sistema nervioso.

 

    C2 o Axis: Conectada con los órganos de los sentidos (ojos, nariz, orejas, boca – lengua).

Si me aferro a mis viejas creencias y me preocupo constantemente y de forma excesiva por

el futuro, esta vértebra reaccionará entrando en rigidez.

 

    Se perderá lubricación y surgirán irritación, calentamiento y dolor.

 

    C3: Relacionada con la laringe. Cuando tenemos problemas en C3, nos volvemos

irritables con respecto a una persona o una situación.

 

    También está relacionada con las mejillas, la cara y el oído exterior. Está vinculada

también con los problemas de desvalorización, de contacto y de estética, como acné,

granos y eccemas.

 

    Problemas en esta vértebra pueden dar lugar a daños en el rostro,

así como en las orejas y los dientes.

 

 

 

 

 

    Las vértebras C4, C5, C6 están en relación con la tiroides y, a través de ella,

afectan al lenguaje y la voz, es decir, la comunicación que expreso y la que recibo.

 

    Pueden ser situaciones en las que no me permito expresar mis opiniones o cuando

escucho palabras y mensajes que me causan ira e indignación.

 

    Estas situaciones pueden incrementar nuestra agresividad, por lo que se cerrarán

nuestros canales de comunicación.

 

    Nos cuesta “digerir” lo que escuchamos o tendemos a darle muchas vueltas a lo que

hemos escuchado, o a lo que nos gustaría expresar y no expresamos.

 

    En estos casos, frecuentemente aparecen dolencias que afectan a todo el sistema

de comunicación: boca, lengua y cuerdas vocales, pudiendo llegar a afectar, de manera

generalizada, a todo lo que se localiza entre la boca y los hombros.

 

    C4: Vinculada a la nariz y la boca. Se refiere a la comunicación verbal,

al concepto real y concreto de las cosas.

 

    Las palabras de los acontecimientos del día a día. Muy habitual en problemas de

comunicación en el trabajo.

 

    C5: Relacionada con la faringe y las cuerdas vocales. Conflictos que se viven

como injusticia.

 

    C6: Hace referencia a las amígdalas y al cuello de forma genérica. Expresa conflictos

vividos como injustos y con desvalorización.

 

    C7: Esta última vértebra cervical guarda una especial vinculación con la tiroides, las

manos, los codos, los brazos y los hombros.

 

    Cuando C7 está afectada es porque estamos o hemos estado ante conflictos de

injusticia y/o de sumisión, de doblegarnos contra nuestra voluntad.

 

    Aquí entran en juego nuestros principios y valores morales, así como nuestras creencias,

que harán que vivamos de manera más o menos acusada esa “cesión” forzada.

 

    Cuando somos presa de emociones intensas en la vida o tenemos miedo de ser

rechazados, la vértebra C7 nos avisará.

 

 

 

 

 

    Todos estos aspectos y matices deben ser tenidos muy en cuenta para

hacer la terapia de BioNeuroEmoción – BioDescodificación en el dolor cervical,

para llevar a cabo la correspondiente descodificación biológica que nos permita

llegar al conflicto emocional oculto que lo origina y comprender su sentido biológico concreto.

 

    Averiguar y comprender las circunstancias detonantes es vital para poder

neutralizar y desactivar de manera definitiva el dolor cervical.

 

    A partir de ahí, la toma de conciencia del conflicto, que dependerá del matiz

concreto que expresa la vértebra afectada, debe llevarnos a pasar a la acción

adoptando una mayor flexibilidad en nuestra vida, en nuestros puntos de vista, en nuestra

forma de actuar y comportarnos. Siendo más abiertos y receptivos, desaparecerán las

rigideces, los corsés y los miedos.

 

    Entonces, será más fácil actuar en coherencia entre lo que pensamos y lo que hacemos.

Si estamos en coherencia, el dolor cervical se irá.

 

 

Fuente: www.dbr-casla.com

 

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