"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

 

LAS   HERIDAS

DE   LA   INFANCIA

 

 

 

 

 

 

 

 

        Seguimos siendo unos niños disfrazados de adultos. Nos ha crecido el cuerpo, pero las heridas siguen siendo las mismas.

 

 

 

        Llevo un par de semanas trabajando (como voluntaria) con niños de 7 a 10 años, de familias muy desestructuradas. Algunos son de Afganistán, Marruecos, Bangladesh. Otros de Barcelona. Con el padre en la cárcel. Malos tratos. Ausencia de la madre. Sin recursos económicos. Historias que no deberían existir, pero que están ahí. Tan cerquita y tan lejanas a la vez… No hace falta irse a ‘otro mundo’ para Ver la pobreza, la desigualdad, la violencia y la injusticia que nos habitan. Con cambiar de barrio es más que suficiente.

 

 

 

    Son tan lindos… Reclaman continuamente cariño, abrazos, contacto, Amor, atención. Cada uno de ellos, a su estilo. Están hambrientos. Y no únicamente de comida. Ya tienen heridas. No sólo en la piel, sino también en el Alma. Algunas ya sangran. Otras, se están gestando cada día de puertas para adentro… Cuando en casa cohabitas con el ejemplo de lo que NO se debe hacer ni Ser, es muy difícil que adquieras unos valores, unos principios, un sentido común que te lleve por el ‘buen camino’. Estás condenado a caer en el pozo tarde o temprano. Y depende de con quién te hayas cruzado, podrás salir o no de él.

 

 

 

 

 

        No todo es de color de rosa. No todo es belleza. No todo es bonito. No todo es placer. No todo es Luz. No todo es Cielo. Hay personas, hay niños, con una vida ‘de mierda’. Pero de mierda de verdad. De la que su hedor te tumba. No de la de: es que no tengo dinero para irme de vacaciones o mi príncipe azul me ha dejado o estoy gorda o es que mi jefe es un capullo. De la otra. De la que si vieras con tus propios ojos, se te quitarían todas las tonterías que llevas a cuestas.

 

 

    Porque cuando estás enfrente de ellos, se te rompe el corazón a pedazos. Porque no puedes hacer nada por evitar todo el sufrimiento, las lágrimas, los golpes, los abandonos, con los que se acuestan y se levantan. Porque ‘a pesar de’, juegan y juegan y juegan. Y se ríen. Y se levantan cuando se caen… Y se les ilumina la mirada con sus botas de fútbol nuevas. Porque ‘a pesar de’, siguen siendo niños. Con su inocencia. Con sus ilusiones. Con sus Messi y sus Cristiano Ronaldo. Con sus ‘veo, veo, ¿qué ves?’ y sus ‘piedra, papel y tijera’. Como si todo fuera perfecto. Como si en ese momento, sus problemas (de los de verdad…) desaparecieran por arte de magia. Y parece que tú les estás enseñando algo, cuando son ellos los que te están plantando Lecciones en toda tu cara. 

 

 

 

        Y luego, te subes al metro, cruzas la acera… y te encuentras con otra Realidad totalmente distinta. Hay muchos platos sobre la mesa, muchos juguetes, mucha tecnología, mucho ‘privado’, mucho vacío, mucha infelicidad, mucha envidia, mucho miedo, mucha soledad. Porque en todas las casas cuecen habas. No importa tu status social ni tu religión ni tu país de procedencia. La oscuridad, los cuartos oscuros, las pesadillas, las sombras, no entienden de idiomas, de dinero, de sexos ni de edades. Al final, al principio, todos estamos en el mismo lugar. Todos queremos amar y ser amados. Todos deseamos dormir en Paz. No hay diferencias entre unos y otros, por mucho que las haya…

 

 

 

 

 

 

        Somos los mismos niños que una vez, o dos, o tres, fuimos heridos. Utilizamos mil y una estrategias para tapar esas cicatrices. Para no Sentir que están ahí. Nos olvidamos del olvido para no recordar que tenemos que recordar. Y nos pasamos años ocultando las lágrimas que nos ahogan por Dentro. Los asuntos que no hemos resuelto. Los secretos que callan nuestra Verdad. Hasta que un día no puedes respirar más. Hasta que un día, tu vida se queda sin Vida. Hasta que un día te cansas de correr hacia delante o hacia atrás. Y no te queda más remedio que pararte donde Eres y Estás, mirarte al espejo, PERDONARTE, llorarte, abrazarte y Salvarte de la única persona que te mantiene encadenada, oprimida y aprisionada. Y Salvarte de Ti.

 

 

 

        Detrás de cada piel, hay una historia. Una que quizás ni siquiera eres capaz de imaginar. Una que quizás no es ‘apta para Humanos’.

Detrás de cada niño rebelde, hay una causa que provoca un efecto. Una que está carente de Amor. De Ternura. De Compasión.

 

 

 

        Así que antes de juzgar, de criticar, de condenar, de ‘nos quitan el trabajo’ o de ‘que se vayan a su país’, ponte en su piel. En esa repleta de agujeros que nadie se ocupó de llenar, de abrigar, de acariciar, de besar. Porque a lo mejor, algún día, alguien se tenga que poner en la tuya también…

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: www.regresoalhogar.com