La   educación   moderna

trastorna   a   los   niños

 

 

 

    Existen tantos excesos actualmente que afectan gravemente

a la educación de los más pequeños ... 

    Creemos que cuanto más mejor, pero no nos damos cuenta

de que, a veces, las cosas dadas en exceso pueden agobiar,

pueden frustrar, pueden estresar y pueden hacernos parar.

 

    La educación no es la respuesta a la pregunta.

La educación es el medio para encontrar

la respuesta a todas las preguntas

William Allin

 

 

 

Cuando   “mucho”   se

transforma   en   “demasiado”

 

    Los niños, ahora mismo, tienen un gran

futuro por delante. Todos tienen derecho a una educación

básica obligatoria, algo que les da la oportunidad de

convertirse y conseguir todo aquello que quieren ser y lograr.

    Pero… ¿por qué cada vez más hay problemas entre los más pequeños?

¿Por qué a veces se rebelan?

    Seguramente, os suenen las terribles “actividades extraescolares”.

Esas actividades que no son una, sino dos y

tres en las que deben dar la talla.

    Los padres no saben que los niños necesitan respirar,

que necesitan vivir su infancia y disfrutar.

    Si no lo hacen de pequeños, intentarán hacerlo de mayores,

algo que no les resultará nada beneficioso.

 

 

 

 

    ¿Por qué esa necesidad

de agobiar a los niños?

 

    Porque cada vez las cosas se mueven más deprisa.

Cada vez avanzamos más rápido, las cosas cambian

en un abrir y cerrar de ojos.

    Esa conciencia del paso del tiempo que tenemos los adultos

hace que nos preocupemos en exceso por nuestros hijos,

instándoles a no perder el tiempo.

    Pero, realmente debemos dejar que los más pequeños

disfruten de cada etapa de su vida.

    Es bueno que disfruten, pero no que se vean saturados

con obligaciones que no hacen más que impedirles disfrutar.

    Lo queramos o no, les estamos inculcando a los más pequeños

la necesidad de no vivir el presente y pensar siempre en el futuro.

 

 

Simplifica   la   infancia

 

    ¿Sabes cómo simplificarles la

infancia a los más pequeños?

    Hay que dejarlos respirar, pero

quizás no sepas cómo hacerlo.

    Hoy te daremos algunas pautas para que, desde

la familia, empecemos a simplificar la infancia

y hagamos así mucho más felices a los niños.

    No les atiborres de actividades extraescolares.

Piensa que, a la larga, no le servirán de mucho.

 

 

 

    ¿Has asistido a alguna actividad extraescolar?

¿Qué recuerdas sobre ellas?

    Quizás sea importante que estén en una, pero en

dos o tres es algo tremendamente excesivo.

    Debemos permitirles tener tiempo libre para que

jueguen, porque quizás se lo impedimos

porque sentimos envidia.

    El juego también es positivo para ellos, ya que

estimula su creatividad y les permite desarrollar

capacidades que no se aprenden

metiendo la nariz entre los libros.

    Pasa tiempo con ellos, pues los padres no somos

conscientes de que es muy necesario brindarles

nuestra presencia, pasar tiempo con ellos, compartir

cosas… Este será el mejor regalo y lo que

seguro les ayudará mucho más para su futuro.

    Crea un espacio de tranquilidad para ellos,

porque el colegio y las relaciones sociales pueden

provocarles estrés y agobio. Por eso, es necesario

tener una especie de refugio donde pueden “escaparse”

y guarecerse de todo ese caos que hay a su alrededor.

    Reduce la cantidad de información, ya que hoy

tenemos acceso a la información constante y momentáneo.

Esto puede saturarlos. Por eso, debemos intentar en la

medida de lo posible reducir la información y

hacer que esta sea adecuada para su edad.

 

 

 

 

    Déjales que sean niños, pues a veces nos empecinamos

en evitar que salten, que se comporten como niños… Pero…

¡es que son niños! Si ahora no se comportan así,

¿cuándo lo harán? Aquí es donde empiezan las frustraciones

y la represión de lo que realmente quieren hacer.

 

 

La educación no cambia el mundo,

cambia a las personas

que van a cambiar el mundo

Paulo Freire

 

 

    Como podemos comprobar, lo que creemos que es

bueno no siempre es tan bueno.

    Debemos permitirles a los más pequeños ser libres, permitirles

ser niños, dejarles que disfruten de su infancia.

    Ya se agobiarán y ya tendrán responsabilidades

el día de mañana.

    Pero lo importante es el ahora.

    ¿Les vas a quitar eso?

 

 

 

 

Fuente: www.rincondeltibet.com

 

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