Y O  M E  P E R D O N O,

¿ Y  T Ú ?

 

 

    La Culpa está sobrevalorada. Tenemos una tendencia “enfermiza”

a culpar a los demás de nuestros problemas, de nuestros dolores de

cabeza, de estómago, de espalda, de insomnio, ansiedad, nerviosismo…

    Nada ni nadie es culpable de lo que eliges en tu vida, ni siquiera

nosotros mismos lo somos. Hacemos lo que podemos/sabemos

en cada momento. Decidimos según nuestro nivel de consciencia y

a medida que vamos experimentando, creciendo, madurando,

Aprendiendo… vamos “enSabieciánzonos” (de sabios).

    La culpa es muy dañina y ya es hora de dejarla atrás.

    ¿Qué tal si dejamos de buscar culpables por todas partes y

empezamos a responsabilizarnos de nuestra vida?

    ¿Qué hay en ella que no te gusta? ¿Por qué no lo cambias?

¿Miedo a perder, a la soledad, al abandono, a lo desconocido…?

¿No te da más miedo quedarte para siempre dónde y como estás?

¿Ser siempre una superviviente en lugar de una viviente?

No hay nadie a quien culpar ni nadie a quien perdonar porque nadie

tiene el poder de hacerte daño si tú no se lo permites. Y si lo has

permitido en alguna ocasión porque esa fue tu elección, tu decisión

(una pareja, un trabajo o una amistad) a quien te tienes que

perdonar únicamente es a ti por haberte dejado sufrir en esa

circunstancia. Una vez aceptas que fue tu responsabilidad, y

sólo tuya, dejarás de sentir necesidad de perdonar al Mundo

“por todo el dolor que te ha causado y te causa”.

 

 

    Pero para eso hay que ser, como siempre, muy honestos y muy

valientes porque lo fácil es “ver la paja en el ojo ajeno y

no ver la viga en el nuestro”. 

    Cuando abres la puerta del Autoconocimiento (la puerta hacia la

libertad, hacia la paz) aparecen muchas cosas de ti que has

escondido porque no te gustan y también toda esa Luz que

has creído que no eras, los dos enterrados juntitos, de la mano,

buscándolos Fuera, atacándolos fuera, cuando siempre están

Dentro de ti, esperando que los abraces, que los permitas salir,

que los aceptes, que te Aceptes…

    Nadie tiene “la culpa” de que tú no te quieras, de que te

sientas una persona insegura, impulsiva, temerosa, de

que te consideres una “víctima de”.

    Si crees que eres una víctima lo único que te vas a encontrar

son verdugos que te van a confirmar lo que piensas de ti misma.

Se llama la Ley del Espejo y está para que puedas ver a través

de “otros” lo que no puedes ver por ti.

 

“Mientras más corras de tus problemas

más cansado estarás cuando te alcancen”

 

    Mira a tu alrededor. ¿Qué ves? Pues eso es lo hay en tu

interior. ¿Te has parado alguna vez a observar cómo

te tratas? Hazlo, quizás te sorprendas…

    ¿Quieres cambiar tu Realidad? Cámbiate a ti, la manera en

la que te hablas, tu dureza, tu exigencia, tu “pobrecita de mí”

y todo lo que hay a tu alrededor también se transformará.

    ¿Quieres seguir así porque no te atreves a hacerlo? ¡Perfecto!

Somos libres de hacer lo que nos plazca. No somos nadie

para juzgar ni nadie es alguien para hacerlo con nosotros.

    RESPONSABILÍZATE de tu decisión pero no Culpes

a los demás de sus consecuencias.

    Yo me Perdono

    ¿Y Tú?

 

 

 

 

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