PERSONALIZA  TU 

ESTADO

¡TAMBIÉN EN LA

VIDA REAL!

 

 

 

    Hay momentos en los que te encuentras con personas que

viven en un continuo “estado de victimismo”.

    En casos así, la primera reacción es la de querer ayudar.

Cuando tienes conocimientos sobre inteligencia emocional,

has pasado situaciones parecidas en las que has intentado

aprender (lo mejor que has podido), conoces técnicas y

herramientas para mejorar ese estado e incluso salir de él,…

no dudas ni tan solo un minuto en compartir todo ese aprendizaje. 

    Pero, ¿qué ocurre? Que no queremos salir del círculo.

    Nos sentimos cómodos con ese rol de víctima y nuestro

ego necesita  sentirse identificado, en este caso,

con los problemas y el sufrimiento. 

    No olvidemos que el dolor lo sentimos en un momento puntual,

pero el sufrimiento elegimos sentirlo y

alargarlo todo lo que queramos.

 

 

    Hace poco leí en un libro de Anthony de Mello un texto

que describía lo anterior: " Tenemos a mano la solución

del problema de la felicidad. ¿Por qué no la

usarnos? No la queremos…"

    ¡No la queremos! ¡No la queremos! Imagina que yo le diga

a alguien: – Mira, voy a darle una fórmula que te va a hacer

feliz por el resto de tu vida: disfrutarás cada minuto del

resto de tu vida… Imagina que te digo eso a ti…

     Te lo diré: te daré la fórmula. ¿Sabes lo que probablemente

me responderás?: -¡No me la diga! ¡Basta! No quiero oírlo.

La mayoría de la gente no quiere escuchar la fórmula,

aunque ni siquiera debe aceptarla por fe …”

    ¡Y así es! Intentamos ayudar, dar herramientas, en forma

de libros, lista de actividades para conseguir nuevos hábitos,

ayuda externa para hablar, actividades para aprender a tomar

consciencia, conferencias motivadoras,… pero nada.

No queremos salir de ese estado.

    Somos nosotros, individualmente, los que tenemos que

mantener una conversación interna y decidir si queremos

afrontar ese estado, que dejamos a un lado a veces,

parcheando sentimientos, emociones y pensamientos.

 

 

    Decidir si somos coherentes con lo que somos y si realmente

queremos ser felices. Sin apegos, sin compromisos, sin dependencia

hacia el mundo visible. Felices desde el mundo interior,

el que crea nuestra propia realidad.

 

 

    Es posible cambiar, si de verdad quieres hacerlo, solo consiste

en trabajarlo y ser constante en ello. Lee libros relacionados,

rodéate de gente que te aporte cosas buenas, haz actividades

que te hagan sentirte bien,  escucha música que te recargue,

cuida tu alimentación y no te olvides de hacer deporte. 

    Si cambias tus hábitos, conseguirás mejorar tu estado,

tener otra perspectiva de tu vida, tener estabilidad emocional,…

    Descubrirás una parte de tí y del mundo con la que te sentirás a gusto.

Cree en tí y cambia tu realidad. No es tan difícil dar el primer

paso y seguir ese camino.

 

 

 

Fuente: Anthony de Mello

 

 

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