No hay una manera

correcta de sentir

 

 

    No hay una manera correcta de Sentir. Hacemos lo que

podemos con lo que tenemos, con lo que sabemos, con lo

que nos han enseñado, con lo que hemos aprendido.

No hay una manera correcta de Vivir.

No hayuna manera correcta de nada.

    Cada uno tenemos la nuestra, aquella que nos va bien,

aquella que destila esas heridas que tanto nos sangraron

y que aún creemos que nos persiguen. Ya no están.

Se quedaron en el pasado y cada vez que las recordamos

las traemos al presente, las hacemos latir abriendo

de nuevo unas cicatrices que están más que caducadas.

 

 

    Ese Vacío que sentimos es la llamada de nuestro Corazón

para que le hagamos caso de una vez por todas. Llevamos

mucho tiempo abandonándolo, desde que nuestros ojos

empezaron a cegarse por una oscuridad en la que no elegimos

habitar. Le encerramos en una caja para protegerlo y nos

olvidamos de volver a abrirla cuando ya el peligro se había esfumado.

    Por nuestras venas corren tantas lágrimas acumuladas que

ahogan cada rincón de nuestra Alma. Nos tragamos con patatas

una historia para no dormir que llevamos a cuesta cada minuto

de cada día de cada año que vemos pasar. Ni siquiera somos

conscientes que la mochila que arrastramos está llena de “nada”.

    No sabemos quiénes somos porque nunca nos hemos parado

a sentirnos, a sentirnos de verdad. Cada vez que nos quedamos

a solas con nosotros mismos es como si saltáramos a un pozo

sin fondo, donde sólo vemos soledad. Y salimos pitando, nos

asustamos del reflejo de un rostro que desconocemos

porque jamás nos hemos “visto”,

porque nadie nos enseñó a mirar.

 

 

 

    Creemos que para Amar hay que sufrir, hay que esforzarse,

hay que luchar, que te tienen que doler hasta las entrañas,

que hay que aguantar. Que si no lo haces rompes una familia,

que lo que menos importa es tu felicidad, tu Paz, que si tú vas

antes que los demás eres una egoísta, que nadie más te va a soportar.

    Y con esa Creencia que nos hicieron creer… nos engatusamos,

nos quedamos donde no queremos, aguantando lo inaguantable,

repitiendo patrones, disfrazándonos de normalidad.

    Y cuando decimos ¡Basta ya!, cuando llegamos a nuestro límite

de sufrimiento, cuando el miedo ya no nos puede ganar, entonces

es cuando, por fin, nos atrevemos a romper nuestras

propias cadenas y a volver a empezar.

    Es un antes y un después. Comienzas un nuevo camino en

el que tienes que aprender de nuevo a respirar. Eres un

bebé que acaba de nacer y al que es necesario proteger,

acunar, alimentar, abrazar, besar y Amar, y sólo tú puedes

hacerlo porque es a ti a quién te reclama, por quien

ríe y por quien llora, por nadie más.

    Llevas mucho tiempo preocupándote de los demás, complaciéndoles,

dejando de ser tú para que ellos puedan ser otros, apostando

por ellos, renegando de ti. Llevas demasiado tiempo sin

escucharte, sin hablarte, sin respetarte. No sabes cómo

hacerlo. No sabes por dónde ir, por dónde girar ni dónde

estacionar. Da igual. Sólo da un paso adelante. Y

luego otro. Y otro más. El camino se te irá

mostrando. Sólo tienes que confiar.

 

 

    Permítete Sentirte. Permítete llorarte, alegrarte, enfadarte,

derrumbarte, caerte y levantarte. Permítete Ser lo que estás

siendo sin pretender ser otra cosa que no eres en este momento.

Permítete elegirte a ti. Permítete vivirte sin culparte, sin

avergonzarte, sin condenarte y sin limitarte.

    No hay una manera correcta de sentir. No hay una manera

correcta de Ser. La tuya es tan perfecta como la mía. Nada

es bueno. Nada es malo. Todo está bien tal y como está, tal

y como Es. Suelta esos pensamientos que te etiquetan, que

te mantienen encerrada en la dualidad.

No te los creas. No son la Realidad.

    Descubrirte es el viaje más apasionante, más Bello

que puedes realizar. De no sentir nada a sentirlo todo.

De no amar nada a amarlo todo. De no emocionarte por

nada a emocionarte por todo. Hacer de la vulnerabilidad tu

tesoro más preciado y de la soledad tu mayor compañía.

Transformar la tristeza en ternura y el sufrimiento en compasión,

a tu enemigo en tu gran maestro y a tu sombra en la Luz de tu Corazón.

 

 

Hacemos lo que podemos.

Hicieron lo que pudieron…

Tu Vida, tu Responsabilidad.

Ha llegado tu hora.

El poder ya lo tienes tú.

¿Qué vas a hacer con él?

 

 

 

 

Fuente: www.regresoalhogar.com

 

 

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