"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

LA MAGIA

DE LA

ACEPTACIÓN

 

 

 

 

    ¿Qué es en realidad aceptar? Aceptación… Busca la respuesta en tu corazón. Definimos el término desde la mente, la disfrazamos de pensamientos, pero es más sencillo.

 

   Pensamos si yo acepto, esto se acabará, mi sufrimiento cesará inmediatamente, mi circunstancia cambiará, el dolor desaparecerá, mi sueño se materializará… ¿Te das cuenta? Cientos de exigencias…

 

    Cuando hay expectativa o condición detrás, ya no es aceptación. Aceptación es ternura, amor y generosidad incondicional, paz interna. No existen los trucos para ella. Aceptar es simplemente ACEPTAR, sin más, quizá el dolor no cese, la aceptación no viene a traernos los resultados deseados no la responsabilicemos de algo que no le corresponde. Aceptar es abrazar esa realidad y hacerlo desde la más absoluta incondicionalidad. Es permitir que las emociones fluyan y dejarse sentir.

 

 

    El camino de la aceptación y de la compasión siempre van de la mano. La compasión comienza por uno mismo. Aceptar es dejar que fluya lo que hay y dejar que lo haga ahora. Aceptar es seguir siendo en la incertidumbre. Aceptar es vida y creatividad en movimiento. La aceptación es quien genera la energía que necesitamos para seguir creando en la vida, el impulso, el acto, es responsabilidad nuestra.

 

    Nosotros somos quienes podemos utilizar esta energía y desde el propio movimiento interior, impulsar el exterior. Esta es la magia de la aceptación. Te impulsa, respeta tu divinidad, tu poder, tu conciencia. Seamos humildes mientras caminamos y avancemos hacia la aceptación como valor universal. La auténtica aceptación es aquella que expresamos sin condiciones.

 

    La aceptación no solo nos libera del sufrimiento, es el alimento de nuestros sueños. Cuando nos llenamos de su energía nos volvemos imparables. Comprendemos que podemos seguir siendo y creando en cualquier circunstancia y situación. Que nuestra divinidad está en nuestro interior y que no existe nada que la pueda destruir excepto nuestro propio ego. Los límites desaparecen. Aprendamos a estabilizarnos en esta frecuencia.

 

    La magia de la aceptación. Practícala. Expándela.

 

 

 

 

 

 

Fuente: Ana Conde y Begoña de Cevallos