"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

L A    C U L P A

 

“La culpa no está en el sentimiento, si no en el consentimiento”

Una emoción extremadamente auto destructiva es la culpa, y aunque está relacionada más bien con la baja autoestima, no es una emoción innata en el ser humano. Es una consecuencia de nuestras acciones, de nuestras palabras, de nuestras reacciones.

 

¿Cómo  se  relaciona  la  culpa  con  la  autoestima?

    Las personas que tienen baja autoestima sienten mucha culpa, como consecuencia les cuesta mucho sentirse bien acerca de ellos mismos, acerca de lo que dijeron, hicieron o de cómo reaccionaron ante algún hecho cotidiano o extraordinario.

    La culpa tiene muchísimo que ver con tu nivel de exigencia personal y lo críticos que eran en tu hogar de infancia.

    Ponerse retos como técnica de superación está bien, pero si tus expectativas son irracionales o se contradicen con tu naturaleza innata serán la causa de una insatisfacción continua, cada vez que no cumplas tus expectativas.

    La culpa normalmente busca castigo (hiciste algo mal y tu mente justiciera cree que debes pagar por ello) y si no la liberas, te lo hará notar a través de enfermedades que serán un auténtico auto-castigo. Es importante saber que el objetivo de la vida es ser feliz y aprender a amar. A partir de aquí cada uno se pone sus normas de auto-exigencia y sus “deberías”: “debería ser ordenada”, “debería dejar de gritar”, “debería estudiar derecho”, “debería ser mejor madre”, etc. Algunos son tuyos, otros no.

    Corresponden a las expectativas de otras personas sobre ti, tú simplemente le has dado poder para que te afecten y te sientas inadecuado si no los conviertes en realidad. Pero todavía estás a tiempo de elegir. Escoge aquello que te haga sentir bien y sustituye los “debería” por “podría” o por “quiero”: “yo podría ser ordenada”, “quiero estudiar derecho”, etc.

 

    Para ver si eres demasiado duro contigo mismo, haz el siguiente ejercicio. Imagínate que alguien cercano a ti falla en algo, ¿cuál sería tu reacción? Aunque inicialmente te enfadarías y lo expresarías, es muy probable que los perdonaras rápido, porque los quieres.

    Ahora imagínate que tú haces lo mismo, que fallas en algo. ¿Cómo reaccionas? Probablemente tu problema hacia ti mismo tendrá unas proporciones algo mayores. Para saber si te estás tratando como te mereces, aplícate la misma medida que le aplicas a la persona que más quieres en este mundo. Esa persona tendrías que ser tú, pero si no lo eres intenta al menos acercarte a la medida que puedas tener por otra persona. Tú también te lo mereces. Y tú también lo haces todo lo mejor que puedes. La culpa no ayuda a nadie.

    Si realmente has hecho algo que consideras muy malo, intenta solucionarlo si se puede y luego libéralo y perdónate. La culpa reiterada se convierte en odio a uno mismo y si pierdes tu conexión interior todo se estanca en tu vida, todo carece de sentido. El amor mueve al mundo. Si no hay amor nada se mueve en tu vida…