"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

HUIR DEL DOLOR

 

ES HUIR DE LA VIDA

 

 

 

 

 

 

        Sólo se aprende aquello que se experimenta. Dan igual los consejos, las teorías, las lógicas o los libros. No sirven de nada si no has pasado por ello. Un Dolor intenso te causa una herida emocional que te sirve de alerta para otras ocasiones.

 

 

 

        He sufrido mucho con mis relaciones. Iba de un caos a otro caos. Sin permitirme parar. Sin permitirme descansar. Inconscientemente, quería tapar un vacío que no sabía gestionar. Que no sabía con qué llenar. Quería sacar un clavo con otro clavo. Lo malo es que esos clavos estaban tan o más oxidados que yo. Así que jamás lograba sanarme. Limpiarme. Curarme. Cada historia me hacía sangrar más que la anterior. Hasta que mi Corazón dijo ¡Basta! Hasta que mis ojos se cansaron de tanto llorar.

 

 

 

        Quién no ha sufrido de esa manera que muchas sabemos; de ésa que te rompe en tantos pedazos que ya no sabes ni cómo mantenerte en pie; quién no ha tocado nunca fondo, vive sin miedo. Se arriesga. No le salta ninguna alarma ante situaciones altamente peligrosas. Y donde tú ves un precipicio, ellos ven una oportunidad para disfrutar de la vida. Para Sentir la Vida, sin precio aparente que pagar. Es la ventaja de haber salido impune, hasta el momento, de los años por los que has caminado. Como cuando eres joven y deseas experimentar al máximo las drogas, el sexo y el rock and roll. Creyendo que tienes el control. Que no pasa nada. Hasta que pierdes hasta las caretas bajo las que te enmascaras. Hasta que una raya te engancha por la piel y te encadena a ella. Hasta que te caes, y el daño es tan grande que cuando vuelves a ver esa misma piedra, en lugar de tropezar de nuevo con ella, la esquivas, le das una patada o ni siquiera te acercas.

 

 

 

 

 

 

        Pero para eso, tienes que haber estado muy jodida y haber aprendido que para Amar no hace falta arrastrarse, fustigarse, lapidarse ni desangrarse. Que el Amor, el de Verdad, es fácil. Se da en dos direcciones. Y ni se compra ni se vende ni se juega con él. Ni contigo. Que cuando hay dudas, es que NO. Que cuando hay terceras personas, es que NO. Que cuando el escenario es complicado, es que NO. Que cuando Amas, no tienes que luchar por ni para nada. Pero sí lo tienes que cuidar, que mimar, que avivar a cada instante. Que cuando te Aman, lo sabes. Porque te lo dicen. Porque te lo demuestran. Porque eres la única en su mundo y ella o él el único en el tuyo. Y así te lo hacen Sentir.

 

 

 

        Pero para esto, también tienes que haberlo experimentado. Y haber sido ‘la otra’. Y que otra, haya tenido miedo al compromiso y te haya dado puerta cuando tú estabas hasta las trancas por ella. Y que para otra, tú sólo fueses un clavo más. Y viceversa…

 

 

 

        Las secuelas de tanto sufrimiento, de tanto desastre emocional, es el pánico a volverse a enamorar. Enamorarse, engancharse, enchocharse… Y el remedio, es no huir de ese dolor que te acompaña. Con el tiempo, tus ganas y tu Conciencia, aprendes a lidiar con ese recuerdo que se activa cada vez que alguien te acelera los latidos. Te remueve las entrañas. Cada vez que una mirada te acaricia el Alma, haciéndote temblar la razón. El miedo está, pero la sabiduría también. Ya no estás para tonterías. Para excusas. Para medias naranjas ni medias de nada. Aprendes a ir a por todas, pero no a por cualquiera. Te acojonas, sí. Pero no lo suficiente como para dejar escapar a la persona adecuada. ¿Y quién es esa persona? Aquella que tenga unos valores, unos principios, una nobleza, una valentía, una honestidad y una madurez que te hagan perder el sentido… Que hoy en día hay pocas. Pero haberlas, haylas. Y lo sabes. Y no te importa esperar porque sabes que tarde o temprano aparecerá. Porque tu Corazón ya no se conforma con alguien del montón. Con una compañera de viaje únicamente. Con una amiga con la que compartir tus sábanas. Con un hombro en el que llorar. Todo eso ya lo tienes. En todo eso, ya te has convertido tú. Ya lo ERES.

 

 

 

 

 

 

 

            Pero para saber esperar, tienes que haberte hecho Íntima de la Soledad. Sólo de esta manera, serás libre para Elegir sin condicionamientos. Sin asuntos por resolver. Sin agujeros que tapar. Salimos de una y queremos entrar en otra, cuando aún nos supura la cicatriz. Nuestra mente, para protegernos y por ignorancia, nos aleja de cualquier emoción que nos provoque nostalgia, tristeza o vacío. Y si no nos damos cuenta de ello, podemos caer en su trampa. Y en lugar de hacer un Duelo ‘como Dios manda’, nos tapamos los oídos para no escuchar los llantos de nuestra Alma. Y Creemos que cuanto más sonriamos, mejor estará todo. Que cuantas menos lágrimas derramemos, menos nos ahogaremos. Que si no nos derrumbamos, el tejado de nuestra casa tampoco lo hará. Y no es cierto. Porque esas lágrimas, se están llorando por Dentro. Porque esa tristeza, nos corre por los sueños y por las venas. Porque para que el dolor se vaya, te tiene que doler. Sí o Sí. Y cuanto más tardes en permitirte Ser Humana, más peso arrastrarás.

 

 

 

        Hasta que no te caes, no aprendes a levantarte ni a ir con cuidado. Empotrarse contra un muro a conciencia, a ‘sabiendas’, no es de valientes ni de osados. Es de inconscientes, de imprudentes y de insensatos. Se puede Vivir por todo lo alto, a tope, tocar el Cielo con los dedos, que te vuelen infinitas mariposas en el estómago y enloquecer de pasión sin necesidad de lanzarte sin paracaídas por un acantilado. Y menos, si contigo arrastras a alguien más.

 

 

 

        No podemos elegir lo que sentimos, pero sí lo que hacemos con ello. SIEMPRE tenemos el poder de hacer o de no hacer, de ir o de no ir, de traspasar la línea o de no traspasarla. Y son nuestras acciones, nuestra actitud y nuestro comportamiento, los que al final nos definen como personas. 

 

 

 

        Tengo muy claro quién he sido y las veces que he ido en contra de mis principios y me he fallado. Pero lo que aún tengo más claro es QUIÉN YA NO QUIERO SER. Quién ya NO PUEDO SER. No todo vale ni el fin justifica los medios. O no debería. Al menos, si queremos que el Mundo sea un poquito ‘mejor’.

 

 

 

        Huir del dolor, es huir de la Vida. Y cuando huyes de la Vida, con quién te encuentras es con la Muerte. La de tu SER. La de tu Verdad. Que es la peor muerte que puedes experimentar…

 

 

        Pero claro, esto… también se tiene que aprender…

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: www.regresoalhogar.com