"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

EL   ABANDONO

DE   UNO   MISMO

 

 

 

 

 

 

 

    Llega un momento en el que tienes que volver a ti. En el que o regresas o sigues huyendo. ¿A dónde? A casa. A tu verdadero Hogar. A quien fuiste, pero perdiste. A quien Eres, pero no reconoces. A quien no necesitaba buscar para encontrar.

 

 

    Llega un momento en que nada de lo que te rodea te es familiar. En el que te cuesta demasiado trabajo… acudir a tu trabajo. En el que tus aficiones se han transformado en obligaciones. Y en el que tus amistades se han quedado atrás. Justo en ese instante es cuando la Soledad se hace más Presente en ti. Cuando el Vacío te inunda. Cuando te das cuenta de que un día te Abandonaste, sin saber cómo ni por qué. Y desconoces si son los demás los que han cambiado o eres tú la que lo ha hecho. Lo que ayer te hacía sonreír, hoy te aburre. Las personas que sentías más cercanas, ahora caminan a leguas de ti. Aunque aún vayan de tu mano…

 

 

 

¿Qué haces, entonces, cuando

toda tu vida se derrumba a tus pies?

 

 

 

 

 

 

    Permitirte sentir esa tristeza. Ese no saber quién eres en realidad. Dejar de intentar ser la que eras para encajar en un puzzle al que ya no perteneces. No huir del dolor. Más que nada porque forma parte de tu etapa y hasta que no la atravieses, no se irá. Hasta que no llores el Soltar, no lo liberarás. La alegría se transmite con sonrisas. La pena, con lágrimas. No se pueden intercambiar los papeles, a no ser que quieras perder los papeles…

 

 

    Y SEGUIR CAMINANDO. Y caminar.

 

 

    Porque de eso trata la Vida. De Sentir lo que nos está sucediendo. Sea lo que sea. Queremos ponerle fin a un sufrimiento que nos acompaña desde el mismo segundo en el que nuestra necesidad es la de erradicarlo. ¿Cómo vas a vivir en Paz si vives con miedo a sufrir? Imposible. Eso no quiere decir que te desees el “mal”. Significa que si aparece, lo aceptarás. Igual que cuando llueve…

 

 

    Seguimos queriendo CONTROLAR. Y confundimos Aceptar con Resignar. Solo el que acepta la Vida tal y como es (y tal y como es, es tal y como surge), puede ser Libre. Cualquier pretensión de modificar su Realidad, será un batalla perdida antes de haberla empezado. Y no estoy diciendo que te quedes en el sofá viendo crecer las telarañas. Ni que te conformes con tener 4 pudiendo tener 20. PUDIENDO. Ésa es la clave. Discernir entre lo que se puede y lo que no se puede. Porque, aunque por ahí digan lo contrario, no todos los sueños se pueden hacer realidad. Y son estos, las batallas perdidas.

 

 

 

 

 

 

    ¿Sabes cuál es el Milagro hoy en día? No necesitar ningún Milagro para vivir. Porque eso querrá decir que eres Consciente de la Belleza que existe, a pesar de que cohabite con la Fealdad. Cuando comprendes que hoy estás pletórica, pero que quizás mañana puedes estar hundida, y aún así abres tu Corazón a ‘lo que tenga que Ser’, ahí es cuando cesa la búsqueda. Cuando vuelves a tocar Tierra. Cuando ya no actúas ‘por miedo a’. Como un niño pequeño que llora cuando tiene ganas de llorar, y ríe cuando tiene ganas de reír. Sin preocuparse, sin preguntarse, sin plantearse si es feliz o no lo será si hace ‘tal o cual’.

 

 

    Rodearte de personas afines a ti. Con las que te sientas cómoda, a gusto, contenta, en paz. Que te respeten, que no te juzguen, que te apoyen, que sean honestas. Escoger un trabajo que te aporte ‘algo’. Lo que necesites para no estar deseando que llegue el fin de semana para Vivir. Y ya. Es que no hay más. El resto, lo que es imposible cambiar, lo capeamos como buena-mente… podemos.

 

 

    ¿Sabes cuál es uno de nuestros mayores problemas? Que lo que podemos cambiar, no nos atrevemos a hacerlo. Y lo que es inamovible, queremos desplazarlo hasta el infinito y Más allá. El Mundo al revés. Por eso nos sentimos tan frustrados. Tan impotentes. Que nada funciona. Porque estamos LUCHANDO para que el Sol salga por la noche y la Luna nos dé los buenos días. Así es como nos abandonamos. Así es como nos olvidamos de nosotros. De lo que queremos. De nuestra Verdad. La de Aquí y Ahora, no la de ayer ni la de mañana. Siempre mirando al pasado o al futuro. Siempre deseando más y mejor, mientras nos perdemos nuestra perfección de HOY.

 

 

    ¡¡Queremos que en el Silencio no haya ruido!! No es factible. El Silencio es el que más habla. ¿Cómo vas a escuchar la calma si no hay tormenta…?

 

 

 

 

 

    Nuestro objetivo continúa siendo el mismo: eliminar lo que nos nos gusta, lo que nos molesta, lo que hemos etiquetado de negativo, de pecado capital. Y es Humano. ¿Quién quiere sufrir? ¿Quién anhela el dolor emocional? Nadie. Pero forma parte de nosotros también. Y eso es lo que negamos una y otra vez. Una y otra vez. Porque no sabemos gestionarlo. Porque nos resistimos a él. Y en lugar de abrazarlo, de acogerlo, de amarlo, de aceptarlo cuando se presenta, lo Rechazamos. Del mismo modo que rechazamos aquellas partes de nosotros que consideramos Sombras. Que nos Creemos que Somos. Nos comportamos de la misma manera. Y volvemos a caer en las mismas trampas. Y el Miedo nos vuelve a ganar la partida.

 

 

    No hay ningún lugar al que llegar. No hay nada de lo que despertar. No hay ninguna escalera que subir. No hay ninguna dimensión a la que ascender. Y no hay ningún cuerpo que Iluminar. Solo hay un lugar que entender. Y se llama VIDA.

 

 

 

    Todo lo demás, distracciones y excusas para no Aceptarla tal y como ES.

 

 

    Lo Siento, pero lo QUE VES, ES LO QUE HAY.

 

 

    ¿Y cuál es el Secreto? AMARLO, AMARTE, “A PESAR DE”.

 

 

    Claro que esto no nos atrae porque no tiene nada de fuegos artificiales ni brujería ni purpurinas ni hechizos ni fantasías. ¿Y sabes por qué no lo tiene? Porque la Magia la tienes que poner Tú.

 

 

    He ahí… nuestro propósito. He ahí nuestra SAGRADA, ÚNICA Y GRAN MISIÓN.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: www.regresoalhogar.com