"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

CUANDO  SUFRIMOS  UNA  CRISIS  DE SANACIÓN

 

    En términos médicos, una crisis de sanación o “reacción herxheimer” es una condición médica que puede ocurrir cuando uno escoge un camino de curación.

    Una crisis ocurre cuando las células liberan la basura metabólica demasiado rápidamente en el sistema y los órganos no pueden eliminar esta basura lo bastante rápido. La basura metabólica es entonces reciclada muchas veces en el cuerpo.

    Los síntomas pueden ser el dolor de cabeza de inclusión sutil o severo, el dolor, la náusea, la fatiga, la fiebre, malestares estomacales, erupciones de la piel y otras condiciones.

    Cuando tu cuerpo sufre una crisis entrará en un modo de limpieza creando un drenaje organizado. Este es el modo del cuerpo de purgar enfermedades anteriores, virus, bacterias o enfermedades. Los músculos conservan y sostienen la memoria como un disco duro en un ordenador. Nuestros músculos y grasa pueden almacenar alimentos anteriores y heridas. A veces tocar una parte del cuerpo provocará una respuesta en la que los músculos recordarán y liberarán. Este es un mecanismo natural limpiador y necesario en la ayuda de la reparación y la curación de los sistemas del cuerpo.

    Lo mismo ocurre con las crisis de sanación derivadas de una decisión de tomar un camino energético de curación. Sanar implica la limpieza, la liberación de todo aquello que guardamos dentro y que ya no nos es útil, de todo lo que nos bloquea y limita en la manifestación de nuestro ser… patrones mentales y emocionales negativos… pensamientos, palabras… críticas, juicios, reacciones… sentimientos, recuerdos… que quizás creemos superados pero que, en realidad, moran dentro nuestro porque los hemos ocultado en vez de sanarlos.

 

 

    Algunos pacientes, después de recibir terapia, pueden experimentar cambios en su organismo, en su forma de sentir y pensar, que pueden resultar molestos. Inclusive pueden notar un agravamiento de los síntomas que les llevaron a realizarse un tratamiento. Es habitual que, en los días siguientes a una sesión terapéutica, puedan tener sensaciones molestas, incluso náuseas, irritabilidad o sensibilidad excesiva. Esto es lo que llamamos “efecto radical”. Las sensaciones o síntomas pueden variar de persona a persona, y pueden ser tan leves como una pequeña sensación o molestia, o tan desgastantes como una exacerbación de síntomas grave. La liberación de cuestiones estancadas, o de toxinas físicas o energéticas, se lleva a cabo por medio de 5 vías principales: la piel, el colon, la orina, sistema respiratorio y las emociones.

    Los síntomas mentales-emocionales que podemos experimentar durante una crisis de sanación son: ira, tristeza, rencor, miedo, odio, ansiedad, pereza.

    Los síntomas físicos que podemos experimentar son, entre otros, sudoración excesiva, deseos de orinar o defecar frecuentemente, sarpullidos, vómitos, náuseas, síntomas de resfriado o gripe, dolor de garganta, afonía, debilidad o agotamiento físico, sueño, dolores de cabeza, …

    Ante este aparente agravamiento solemos preguntarnos… ¿por qué yo tengo esos síntomas? Una simple explicación sería: cuando hay basura en tu casa, ¿la acumulas en un cuarto?, ¿o la sacas afuera para que el recolector de residuos se la lleve? Así de simple. Todo aquello que ya no sirve, que ya cumplió su ciclo, aquello que nos está limitando, bloqueando y que no deja fluir la Energía en nuestras vidas, todo eso, tiene que salir, hay que sacarlo, limpiarlo y liberarlo con Amor y Compasión.

    El “efecto radical” que se produce como consecuencia de la terapia nos permite acceder a nuestras propias sombras para poder iluminarlas y así reconectarnos con nuestro ser.

    La sanación implica crisis, porque los patrones de conducta, de pensamiento, de emociones, llevan tiempo arraigados en nosotros. Les dimos espacio, les alimentamos con miedo, ira, soberbia, etc. Les hemos cuidado, protegiéndolos a través de nuestras reacciones, de nuestras manifestaciones. Inclusive llegamos a sentirnos cómodos viviendo con ellos… así que, seguramente, será difícil quitarlos de ahí… ellos no desean irse, pues están muy a gusto minándonos el pensamiento, alienando nuestras emociones, mostrando su poder a través de nuestras acciones… en una palabra, controlándonos.

    Al querer sanar estos patrones, ellos generan una lucha interna, crisis a veces muy profundas y muy duras, durante las cuales, si estamos atentos y  abiertos, y si hemos comprendido que son parte de nuestro proceso de sanación, avanzaremos en nuestro camino hacia la luz, hacia la expansión y la plenitud, comenzando a verlo todo de otra manera y abriendo nuestra consciencia. El regreso de patrones que considerábamos superados nada tiene que ver con estar atrayéndolos, sino con estar sanándolos.

    Durante una crisis reflotan viejas cuestiones, no por Ley de Atracción (para que no sientas culpa o pienses que estás atrayendo esto) sino de Recalcificación de la Energía.