"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

 

QUERER   SER   OTRA PERSONA   NUNCA FUNCIONA

 

 

 

 

 

    Nos hacemos trampas hasta en el solitario. Y no funciona. Sabemos perfectamente quienes somos. Quizás, solo en el fondo. Pero, ¿qué más da dónde se ubique ese ‘saber’? Lo importante es que nos conocemos como si nos hubiésemos parido. Y en realidad, es lo que hacemos la mayoría de las veces: ponernos a parir.

 

 

    Una cosa es no vernos y otra no admitir lo que vemos. Intentamos por todos los medios re-Crear nuestra realidad a base de pinceladas. De pegotes. De parches. De chapuzas. Intentamos visualizar la pared blanca de otro color. De nuestro color favorito. Porque hemos leído, porque hemos escuchado, porque nos han dicho, porque nos hemos Creído…, que si cambio el color de mis ojos, también cambiará de color aquello que miren. Y al principio, lo parece. Mientras dura el efecto placebo. Pero cuando ya lo has meado todo… la pared vuelve a ser blanca. Porque siempre ha sido blanca. Porque siempre será blanca. Participamos en El Juego de la Verdad, no sin antes escondernos un par de Ases en la Manga del mal menor… Es curioso lo absurdos que somos (con todo el respeto). Queremos saber la verdad cuando la verdad ya la tenemos delante pero no la aceptamos. Y nos enganchamos a la idea (porque no es más que una idea) de que hay ‘algo más’ de lo que hay. De que existe un propósito SUPERIOR, mayor (¿eso quiere decir que hay alguno inferior, menor…?), al propósito de estar Vivos y de Vivir. Como si éste no fuera suficiente. Como si fuera un propósito de mierda solo vivir…

 

 

    Me he pasado mucho tiempo llamando a las cosas por su nombre ‘en positivo’. Para que las tormentas no fueran tan tormentosas ni las sombras tan oscuras. Pero es tan poco honesto como agotador. No se puede llegar a la verdad si la tiñes de color de rosa. Por muy bonito que sea el rosa y por mucho que te gustaría que así fuese. Es una mentira en toda regla. Y últimamente, mi único Sentir es llamar a las cosas por su nombre. Sin positivo ni negativo y aunque a veces sea un propósito de mierda…

 

 

 

 

 

 

    Pretendemos perfumar a la mierda para que huela bien. Y no se puede, porque la mierda siempre olerá mal. Se bañe en lo que se bañe. Es su Esencia… Y cuanto más queramos enterrarla, más putrefacta será.

 

 

    Queremos ser otra persona porque a lo mejor siendo de diferente manera, siendo más en esto y menos en aquello, tenemos la suerte de que alguien nos quiera. De que alguien se acerque a nosotros y no se vuelva a separar más. De que alguien nos mire como si tuviésemos magia en cada poro de nuestra piel. Como si fuésemos la Luz de su Oscuridad. Para que así, la Indiferencia nos pase por fin desapercibida por siempre jamás.

 

 

 

 

 

 

    Esa misma Indiferencia que de niños nos caló tan hondo. Ese Abandono de la Atención por parte de nuestra madre o de nuestro padre, o de los amigos que nunca tuvimos, o de una sociedad que nos catapultó al olvido. Ser Indiferentes nos reabre esas heridas porque nos recuerda el Amor que nadie nos dio. Y que a día de hoy, aún CREEMOS que es por un no merecimiento. Por un ‘mea culpa’. Y como no nos hacen caso, es que algo estamos haciendo o Siendo mal. Y aquí empieza el viaje hacia “Quién tengo que ser para que me amen y para amarme yo”. Un viaje repleto de mandamientos, de virtudes, de cualidades, de dones, de escalones, de pasos, de caminos, de evoluciones y de dimensiones que TENGO QUE desarrollar, alcanzar o iluminar para levitar, para tocar el Cielo, para estar permanentemente en Paz, para que la Felicidad eterna me respire por Dentro y por Fuera, para Ser quien no soy pero puedo llegar a ser si soy perseverante, constante, disciplinado y ‘esforzoso’, para que en mi adultez me presten la atención que no me dieron en mi niñez, para dejar de sentirme Indiferente. Para que me Amen. PARA que me Amen “por favor, te lo suplico”…

 

 

    Y, ¿sabes qué ocurre con el tiempo, con esos Ases en la Manga? Que te olvidas de que te los metiste ahí. Y te crees que si ganas la partida, la has ganado con todas las de la Ley. Y que eres un grandísimo jugador. El mejor de los que había sentados en la mesa. Porque ellos son unos Ignorantes y tú el más Sabio de todos. Y por eso tú te has llevado el triunfo, el trofeo, el ‘pedacito de Cielo’. Y ellos no. Pero lo que tú desconoces, es que has hecho trampa. Que eres una farsa. Y que sigues sin saber Jugar. Sin saber Vivir. Y sin saber Amar.

 

 

    Ya. Lo sé. Una MIERDA. Pero una Mierda muy Auténtica. Muy Transparente. Y muy Real.

 

 

    Sin botox, sin complejos, sin apariencias, sin liftings y sin retoques. Como ES y no como tiene que ser…

 

 

    Querer ser otra persona no solo no funciona sino que además te estropea el Alma. Y si en este momento, todo es una Mierda, pues que Así sea.Y si en este momento, te sientes como una Mierda, pues siéntete así.

 

 

    ¡Joder! ¿Qué problema hay?

 

 

    Lo importante no es que sea o no una Mierda, sino que sea de VERDAD.

 

    Por cierto, cuando te Desnudas…, ¿qué haces con los Ases?

 

    ¡Ah vale! Que nunca te Desnudas. Pues entonces, ¡has perdido!

 

-GAME OVER-

 

Vuelve a Empezar.

 

 

 

 

 

 

Fuente: www.regresoalhogar.com