MIEDO   AL   CAMBIO.

MIEDO   A   SER  

QUIEN SOY

 

 

“La gente no puede descubrir nuevas tierras

hasta que tenga el valor de

perder de vista la orilla”

André Gide

 

 

    ¿Y sabes cuáles son esas nuevas tierras? Trocitos de tu

Alma que unidos se convierten en esa Felicidad,

esa Paz, esa Plenitud que tanto anhelas.

    Un cambio sin miedo, no es un cambio de verdad.

El miedo nos refleja una creencia que tenemos arraigada.

Y el hecho de superarlo, de no dejarnos vencer por él, hace

que la desenmascaremos. Que la saquemos a la luz.

Que la iluminemos. Y a otra cosa… mariposa.

    La Vida es cambio. Nosotros somos Vida. Nosotros somos

cambio. Constante. Es lo único permanente que existe.

Nuestra piel muere un poco cada día. Nuestras neuronas.

Nuestras células. Nuestras emociones vienen y van.

Nuestros pensamientos chocan entre sí constantemente.

Rompiéndose en mil pedazos más. Y éstos, en otros tantos…

 

 

    Nacemos. Crecemos. Nos reproducimos (o lo intentamos

muchas veces…). Y morimos. Y volvemos a nacer. Y

de nuevo, a morir. Cambio. Siempre cambio.

    Nos aterra soltar la seguridad. La estabilidad. El control.

Nos da miedo que podamos sufrir cuando ya lo estamos

haciendo impidiendo que las cosas ‘se den’.

Fluyan. Sean. Se experimenten. VIVAN.

    ¿No es absurdo sufrir porque no queremos sufrir…?

    Cuando lo que tenemos se ha acabado (pareja, amante,

amistad, trabajo…) pueden pasar dos cosas. O que

iniciemos el proceso de Soltar. Donde habrá molestia,

dolor e incertidumbre. La cantidad dependerá de con

cuánta fuerza lo agarremos. De nuestra resistencia

a dejarlo volar… Y la segunda, que nos quedemos como estamos.

    De esta última derivan otras dos opciones:

    1. ACEPTAR la decisión que hemos tomado (porque

el miedo nos supera) y no ‘sufrir’ pero

tampoco llegar nunca a ser feliz,

    o 2. No aceptarla y pasarnos los minutos quejándonos

de lo ‘acabado’, escupiendo culpas a diestro y siniestro,

criticando, dramatizando, disfrazándonos de víctima

o de agresor (dependiendo del pie con el que nos

levantemos), envidiando a los que se han atrevido y

entrando en una espiral de tristeza, desesperación,

desconexión de nosotros mismos, de vacío y de

sufrimiento que irá in crescendo a medida que pase el tiempo.

    Conclusión: SOLTAR es lo menos dificultoso, lo que menos

te dolerá, con lo que menos sufrirás y lo que

te llevará a SER quien eres de verdad. 

 

 

 

 

    El MIEDO AL CAMBIO se alimenta de la ignorancia del

futuro. ¿Y si no sale bien? ¿Y si no encuentro a nadie

que me quiera? ¿Y si me estampo de narices contra

mi osadía? ¿Y si pierdo? ¿Y si fracaso? ¿Y si no

puedo yo sola? Y si.. y si… y si… Mañana, mañana, mañana.

    Cuando tu mente sabe que tu deseo es salir de dónde

estás, que ya no puedes aguantar más, que tienes claro

que la etapa ha finalizado, entonces es cuando te ataca

con todas sus armas. Con todos sus ‘y sis’. Da la

orden a cada una de tus heridas de que se abran a

horcajadas. Para que hasta tus entrañas puedan sentirlas.

Y las retuerce para que abandones. Para que te lo

quites de la cabeza. Te llena de excusas. De autojustificaciones.

Te boicotea. Para que no ACTÚES. Para que te quedes

paralizada. Sin saber hacia dónde ir. Sin saber hacia dónde caminar.

    Obsérvala. Obsérvate. No te la creas. No te creas nada de

lo que te dice. De lo que te dices. No es real. ESO no eres tú.

    Es cuestión de Parar un momento. Respirar hondo.

Aquietarte. Desenmascarar tus propias mentiras.

Y seguir ADELANTE.

    Yo he hecho decenas de cambios a lo largo de mi vida

(y los que me quedan…). En todos, he pasado miedo.

En todos, ha habido instantes de agobio, de ansiedad,

de ‘qué será de mí’. Y una vez hecho el salto… ‘pues

tampoco era para tanto’. No era para tanto, porque todo

era una película que ni siquiera se había llegado a estrenar.

    Los cambios son fáciles. Somos nosotros, con nuestras

‘comidas de olla’ los que los complicamos tanto.

 

 

 

    Somos Humanos. Estamos aprendiendo a amar, a

vivir, a sentir. CREEMOS que hay un camino diferente,

MEJOR, lleno de ángeles en lugar de piedras. Y que

donde estamos es un ‘error de imprenta’. No es cierto.

Nuestro camino es el que YA estamos caminando.

Nuestra Vida es la que estamos AQUÍ Y AHORA viviendo.

    ¿No te gusta? CAMBIA. ¿Te gusta? Sigue igual.

    Pero lo de HACER no se nos da bien. Preferimos que

los otros hagan por nosotros. Que el camino nos camine.

Que los zapatos nos paseen. Que el árbol sea el que

se mueve. Que el Cielo… nos caiga del cielo…

    Pues lo siento, pero no funciona así. Si lo que quieres

es ser feliz, claro. Si te es indiferente, pues

quédate como estás. Ante todo, Libertad.

    Las fórmulas mágicas externas no existen. No se las

compres a nadie porque es un fraude. Intentarán

timarte en cuanto vean tu cara de ‘falta de responsabilidad’.

De desesperación. Pero en el fondo, sabes cuál es la

verdad. Tu Verdad. Por mucho que procuremos taparla

con apósitos de falsedad, hace tanto ruido que en

cuanto nos despistamos un segundo

nos ha ensordecido ‘la razón’.

    Así que como siempre, Tú Eliges.

    Yo decido saltar que ya me

aburre tanta zona de confort.

    ¿Me acompañas…? 

 

 

 

 

Fuente: www.regresoalhogar.com

 

 

volver