INDIVIDUACIÓN,

POLARIDAD MASCULINO-FEMENINO,

TANTRA, LA NUTRICIÓN DE

LOS CUERPOS,

EL APEGO Y LA IDENTIFICACIÓN

(PARTE II)

 

 

 

    Para nuestra investigación podemos tomar como ejemplo de

energía de la naturaleza la energía sexual, y no es un ejemplo al azar,

porque esta energía representa la energía básica de la vida.

    La vida es sexual; cada célula es sexual; cada átomo es sexual.

Si dejar de ver la energía sexual como estricta genitalidad,

entonces verás esta energía por todas partes.

    La energía sexual nos trae a la vida y, junto a la muerte, marca nuestro

ciclo vital. El sexo y la muerte están inextricablemente unidos, y entre

ambos, fluye este proceso que llamamos vida.

    Curiosamente, sexo y muerte han sido los dos tabúes más penetrantes

que ha establecido nuestra cultura patriarcal. Si hemos censurado

el origen y el cese de la vida, ¿cómo no íbamos a manifestar ciertos problemas?

 

 

 

 

 

    Como seres humanos estamos vinculados a la energía sexual

y al erotismo como juego sutil de vida. Este Eros, el juego

erótico, es una energía poderosamente creativa y dinamizadora

de los procesos de la vida. Sí, Eros refleja el vasto Deleite y el

vasto Amor que subyace a todo el proceso de la Vida.

    Existen caminos elevados como el Tantra, que veneran y

celebran este juego erótico de la vida, esta Shakti, esta

Energía o Madre Divina. El Tantra acepta toda energía de vida

de manera definitiva; en lugar de luchar contra “la energía que

nos oscurece”, pasa a través de ella, la vive, la experimenta

totalmente, pero no queda atrapado en ella, pues su

objetivo es ir más allá de ella…

    Para el Tantra no se puede llegar al reino

del Espíritu sin “pasar” por la Naturaleza.

    El Tantra no lucha contra la energía de la naturaleza, pero

tampoco se embriaga y se pierde en ella; su camino no es

la represión, pero tampoco la indulgencia; el Tantra utiliza

la energía de la Creación como una vía para instaurar

un reino espiritual en la Tierra.

 

 

 

 

    Uno de los aspectos por los que el tantrismo ha atraído el interés

de la mente moderna es la posibilidad de experimentación y

canalización de la energía sexual. Efectivamente, esta mente

se ha fijado casi exclusivamente en este aspecto (tanto tiempo

reprimido y carenciado), sin comprender totalmente la profunda

amplitud e inefable belleza que esta vía puede revelar.

    Es cierto, las prácticas tántricas incluyen la posibilidad de

orientar la energía sexual a estados de conciencia de unidad

y éxtasis. Sin embargo, esta sexualidad “ritualizada y

santificada” no tiene tanto que ver con realizar prácticas sofisticadas

(que también lo incluye), sino que, fundamentalmente, se trata de

nutrir de atención el acto sexual, y todo lo que éste promueve

interiormente. A fin de cuentas, esta sexualidad sagrada trata de

profundizar con la atención consciente en la corriente creativa

que el acto sexual puede desencadenar.

 

 

 

 

    El acto sexual puede convertirse en un yoga; todo aquello a lo

que nos entreguemos con profunda atención y devoción es yoga,

y todo yoga conduce a la trascendencia de la mente dualista, al

salto más allá del “tobogán del tiempo”, y al recuerdo del Amor…

y el acto sexual puede propiciar esta expansión.

    Una de las dificultades que han impedido la difusión del Tantra –

en contraposición al yoga -, es el hecho de que, para el ser

humano, entregarse a la energía de la naturaleza sin quedar

atrapado en ella aún le resulta muy, muy difícil…

es muy común perderse en el camino.

    Las prácticas yóguicas han sido más atractivas porque,

para la mente patriarcal, todavía contenían cierto componente

de reto, cierta tendencia represiva; por eso, el yoga se ha

extendido tanto y el Tantra apenas se reduce a unos pocos individuos.

    Esencialmente, el yoga no es represivo, pero para esta

mente masculina el yoga es más atractivo porque parece que

se lucha contra algo (contra la imperfección de la naturaleza);

el Tantra, sin embargo, es femenino, receptivo, acoge al infinito

Océano de Energía amorosamente… La mente masculina vive

de los retos. En la mente femenina no hay retos, sólo apertura

y aceptación. De aquí esta dificultad fundamental

para realizar el camino del Tantra.

 


“Deja de esforzarte y se

producirá la transformación”

 

 

    La represión, los retos, la sublimación, los jueguecitos del

ego como malabarista de la energía, son válidos; si tú

los eliges es que todavía tienen algo que enseñarte… Pero

si has apostado por abrirte plenamente a la realidad de la

vida, estos juegos te confundirán y te harán perder

de vista la plenitud que tu corazón anhela.

    La fruta cae del árbol cuando está madura… solo entonces

cae por sí sola… sólo trascendemos la energía de la

naturaleza cuando la hemos vivido totalmente, y eso no

es algo en lo que puedas creer, no basta con leerlo en los

libros o con que alguien te lo cuente en alguna parte…

sólo puedes descubrirlo por ti mismo, pasando por ello.

 

 

 

 

 

    Cuando permites ser a la energía de la naturaleza, entonces,

de manera espontánea, descubrirás cómo se abre un

nuevo espacio que la incluye, la integra y la trasciende.

Esta consciencia abierta, esta espaciosidad del ser, utiliza

la energía, ya no es utilizada por ella. Esto es importante.

Ten en cuenta que, con respecto a la energía, únicamente

pueden suceder dos cosas: o la usas tú, o te va a usar

ella a ti. Por lo tanto, descubre de qué manera quieres vivir.

    Vivir a merced de la energía es vivir en la dualidad. Vivir

entre la atracción y la repulsión, entre el apego y el

rechazo, entre lo que nos agrada y lo que nos desagrada

del mundo y de nosotros mismos. Ser utilizados por la

energía es vivir como peleles a merced de los impactos del

mundo y de nuestro propio inconsciente. Vivir creativamente

es vivir en un espacio más allá de la dualidad, vivir desde

el ser, aceptando y aprendiendo a manejar la energía a voluntad,

de igual manera que un alfarero dispone de sus materiales y

sus capacidades para dar forma en sus obras

a su inspiración y creatividad natural.

   Por último, cabría aportar aquí una pincelada en lo referido

a la transmutación radical de la Naturaleza. A este

respecto, podría remitirme al famoso dicho de Vivekananda,

que dice algo así como que “el rabo torcido del perro,

aunque se intente enderezar, seguirá estando torcido”,

es decir, que aun realizando el Espíritu, la Naturaleza

seguirá siendo como es, y la respuesta de Sri Aurobindo,

que dice que no, que “el rabo se puede enderezar”, esto es,

que la Naturaleza puede ser transmutada, de manera radical.

    Este es el famoso yoga de las células de Aurobindo,

un yoga que afirma que cuando el Espíritu se realiza

en la Materia puede transformar la propia materialidad,

la energía física, biológica y psicológica de la Naturaleza…

 

 

 

 

   Y lo que yo siento es que la solución a este dilema sólo

será revelada por nuestra propia experiencia…

 

 

 

 

Fuente: El Árbol Kósmico, 

El viaje de lo transpersonal, 

Antonio Consuegra Sebastián

 

 

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