"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

 

INDIVIDUACIÓN,

POLARIDAD MASCULINO-FEMENINO, TANTRA,

LA NUTRICIÓN DE LOS CUERPOS,

EL APEGO Y LA IDENTIFICACIÓN

(PARTE II)

 

 

 

    Para nuestra investigación podemos tomar como ejemplo de energía de la naturaleza la energía sexual, y no es un ejemplo al azar, porque esta energía representa la energía básica de la vida.

 

 

    La vida es sexual; cada célula es sexual; cada átomo es sexual. Si dejar de ver la energía sexual como estricta genitalidad, entonces verás esta energía por todas partes.

 

 

    La energía sexual nos trae a la vida y, junto a la muerte, marca nuestro ciclo vital. El sexo y la muerte están inextricablemente unidos, y entre ambos, fluye este proceso que llamamos vida.

 

 

    Curiosamente, sexo y muerte han sido los dos tabúes más penetrantes que ha establecido nuestra cultura patriarcal. Si hemos censurado el origen y el cese de la vida, ¿cómo no íbamos a manifestar ciertos problemas?

 

 

 

    Como seres humanos estamos vinculados a la energía sexual y al erotismo como juego sutil de vida. Este Eros, el juego erótico, es una energía poderosamente creativa y dinamizadora de los procesos de la vida. Sí, Eros refleja el vasto Deleite y el vasto Amor que subyace a todo el proceso de la Vida.

 

 

    Existen caminos elevados como el Tantra, que veneran y celebran este juego erótico de la vida, esta Shakti, esta Energía o Madre Divina. El Tantra acepta toda energía de vida de manera definitiva; en lugar de luchar contra “la energía que nos oscurece”, pasa a través de ella, la vive, la experimenta totalmente, pero no queda atrapado en ella, pues su objetivo es ir más allá de ella…

 

 

    Para el Tantra no se puede llegar al reino del Espíritu sin “pasar” por la Naturaleza.

 

 

    El Tantra no lucha contra la energía de la naturaleza, pero tampoco se embriaga y se pierde en ella; su camino no es la represión, pero tampoco la indulgencia; el Tantra utiliza la energía de la Creación como una vía para instaurar un reino espiritual en la Tierra.

 

 

 

 

    Uno de los aspectos por los que el tantrismo ha atraído el interés de la mente moderna es la posibilidad de experimentación y canalización de la energía sexual. Efectivamente, esta mente se ha fijado casi exclusivamente en este aspecto (tanto tiempo reprimido y carenciado), sin comprender totalmente la profunda amplitud e inefable belleza que esta vía puede revelar.

 

    Es cierto, las prácticas tántricas incluyen la posibilidad de orientar la energía sexual a estados de conciencia de unidad y éxtasis. Sin embargo, esta sexualidad “ritualizada y santificada” no tiene tanto que ver con realizar prácticas sofisticadas (que también lo incluye), sino que, fundamentalmente, se trata de nutrir de atención el acto sexual, y todo lo que éste promueve interiormente. A fin de cuentas, esta sexualidad sagrada trata de profundizar con la atención consciente en la corriente creativa que el acto sexual puede desencadenar.

 

 

 

 

    El acto sexual puede convertirse en un yoga; todo aquello a lo que nos entreguemos con profunda atención y devoción es yoga, y todo yoga conduce a la trascendencia de la mente dualista, al salto más allá del “tobogán del tiempo”, y al recuerdo del Amor… y el acto sexual puede propiciar esta expansión.

 

 

    Una de las dificultades que han impedido la difusión del Tantra – en contraposición al yoga -, es el hecho de que, para el ser humano, entregarse a la energía de la naturaleza sin quedar atrapado en ella aún le resulta muy, muy difícil… es muy común perderse en el camino.

 

 

    Las prácticas yóguicas han sido más atractivas porque, para la mente patriarcal, todavía contenían cierto componente de reto, cierta tendencia represiva; por eso, el yoga se ha extendido tanto y el Tantra apenas se reduce a unos pocos individuos.

 

 

    Esencialmente, el yoga no es represivo, pero para esta mente masculina el yoga es más atractivo porque parece que se lucha contra algo (contra la imperfección de la naturaleza); el Tantra, sin embargo, es femenino, receptivo, acoge al infinito Océano de Energía amorosamente… La mente masculina vive de los retos. En la mente femenina no hay retos, sólo apertura y aceptación. De aquí esta dificultad fundamental para realizar el camino del Tantra.

 

 

“Deja de esforzarte y se producirá la transformación”

 

 

    La represión, los retos, la sublimación, los jueguecitos del ego como malabarista de la energía, son válidos; si tú los eliges es que todavía tienen algo que enseñarte… Pero si has apostado por abrirte plenamente a la realidad de la vida, estos juegos te confundirán y te harán perder de vista la plenitud que tu corazón anhela.

 

 

    La fruta cae del árbol cuando está madura… solo entonces cae por sí sola… sólo trascendemos la energía de la naturaleza cuando la hemos vivido totalmente, y eso no es algo en lo que puedas creer, no basta con leerlo en los libros o con que alguien te lo cuente en alguna parte… sólo puedes descubrirlo por ti mismo, pasando por ello.

 

 

 

    Cuando permites ser a la energía de la naturaleza, entonces, de manera espontánea, descubrirás cómo se abre un nuevo espacio que la incluye, la integra y la trasciende. Esta consciencia abierta, esta espaciosidad del ser, utiliza la energía, ya no es utilizada por ella. Esto es importante. Ten en cuenta que, con respecto a la energía, únicamente pueden suceder dos cosas: o la usas tú, o te va a usar ella a ti. Por lo tanto, descubre de qué manera quieres vivir.

 

 

    Vivir a merced de la energía es vivir en la dualidad. Vivir entre la atracción y la repulsión, entre el apego y el rechazo, entre lo que nos agrada y lo que nos desagrada del mundo y de nosotros mismos. Ser utilizados por la energía es vivir como peleles a merced de los impactos del mundo y de nuestro propio inconsciente. Vivir creativamente es vivir en un espacio más allá de la dualidad, vivir desde el ser, aceptando y aprendiendo a manejar la energía a voluntad, de igual manera que un alfarero dispone de sus materiales y sus capacidades para dar forma en sus obras a su inspiración y creatividad natural.

 

 

   Por último, cabría aportar aquí una pincelada en lo referido a la transmutación radical de la Naturaleza. A este respecto, podría remitirme al famoso dicho de Vivekananda, que dice algo así como que “el rabo torcido del perro, aunque se intente enderezar, seguirá estando torcido”, es decir, que aun realizando el Espíritu, la Naturaleza seguirá siendo como es, y la respuesta de Sri Aurobindo, que dice que no, que “el rabo se puede enderezar”, esto es, que la Naturaleza puede ser transmutada, de manera radical.

 

 

    Este es el famoso yoga de las células de Aurobindo, un yoga que afirma que cuando el Espíritu se realiza en la Materia puede transformar la propia materialidad, la energía física, biológica y psicológica de la Naturaleza…

 

 

 

   Y lo que yo siento es que la solución a este dilema sólo será revelada por nuestra propia experiencia…

 

 

 

 

Fuente: El Árbol Kósmico,  El viaje de lo transpersonal,  Antonio Consuegra Sebastián