"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

¿Qué es

la meditación?

 

 

    Meditar es mirar con profundidad para ver la esencia de las cosas, nos permite conocer los contenidos de nuestra mente. La visión y comprensión profunda que nos proporciona  meditar sobre los objetos y los fenómenos nos aporta paz y júbilo.

 

 

    Nos permite alcanzar la Iluminación y el Nirvana, la liberación delSamsara. Elimina la ignorancia y nos pone en contacto con lo real ―lo que está más allá del espacio, el tiempo y la causa―. 

 

¨Mediante el Samyoga se adquiere

el conocimiento del observador y de lo observado¨

Yoga Sutras de Patanjali

 

 

    El Samyoga designa las tres últimas fases que debe recorrer el yogui para alcanzar la plena realización del Ser:

 

    – Dharana (concentración): detener la actividad mental en un determinado objeto. Puede ser un mantra, un yantra, un mudra…

 

    – Dyana (meditación): neutralizar todo flujo mental, una perfecta ósmosis entre el sujeto y el objeto, sin alteración ni influencia externa alguna. La frontera entre el sujeto que observa y el objeto observado se disuelve gradualmente y sujeto y objeto se convierten en uno. Sólo cuando penetramos en el objeto y nos hacemos uno con él podemos comprenderlo. La mente se ha despojado de toda representación concreta.

 

   – Samadhi (iluminación). Consta de tres partes: SamadhiSamprajñataSamadhi Asamprajñata y Nirbija Samadhi. El primero es aquel grado en el que el individuo se ¨vacía¨ de sí mismo a través del objeto pero conserva aún conciencia de su propia individualidad. El segundo consiste en la fusión plena con lo absoluto, más allá de toda dualidad. El tercero significa ¨sin semillas¨. Ya no queda ninguna semilla para la aparición de actividades volitivas: ¨Cuando está esto, está aquello. Cuando esto surge, surge aquello.¨ (Sutra de Benarés). Desaparece, incluso, la percepción de unión con la totalidad y entramos en la vacuidad, en el silencio, en la inmovilidad, en la no acción, en la conciencia pura, la presencia de uno mismo despojada de todo concepto. Es la búsqueda del ¨yo soy¨ esencial.

 

 

    La realización de estas tres fases constituye el Samayama. En él ha desaparecido el ego y se alcanza un estado de conocimiento superior. Mediante el Samayama, el yogui alcanza grandes poderes: conoce el pasado y el futuro, accede a sus vidas anteriores, obtiene el conocimiento intuitivo de lo sutil, conoce las cualidades de cualquier cosa…

 

    En la meditación realizamos la unidad cuerpo y mente, somos capaces de restaurar nuestra plenitud. En esta condición volvemos de nuevo a la fuente y nos abrimos a un encuentro real con la vida. Cuando cuerpo y mente son uno, las heridas de nuestro corazón, mente y cuerpo empiezan a sanar. 

 

    La práctica de la meditación nos trae al momento presente para morar en él, nos libera de las lamentaciones respecto al pasado, las ansiedades respecto al futuro y la aversión en el presente. El practicante puede ver las maravillas de la vida en su cuerpo y mente, conocer la realidad última de cada fenómeno u objeto.

 

    Durante la práctica  de la meditación podemos tener distintas experiencias. Por ejemplo,  la experiencia de luces de distintos colores que aparecen delante de la frente. El yoga considera que son luces Tanmátricas, es decir, luces de los elementos primordiales como: la tierra, el aire, el fuego… Junto con las luces ya mencionadas pueden surgir pequeñas esferas de luz blancas que poco a poco irán cobrando más resplandor. También podemos tener visualizaciones de carácter espiritual y de amplitud de consciencia. Todas estás experiencias denotan que la persona está transcendiendo la conciencia física.

 

 

 

    Según SS el Dalai Lama: ¨… la meditación es el proceso que nos permite aumentar nuestro control sobre la mente y guiarla en una dirección más virtuosa ―compasión, tolerancia, generosidad, humildad, solidaridad, valor, serenidad, alegría, seguridad…― Podemos considerarla una técnica por la que disminuimos la fuerza de los antiguos hábitos de pensamiento y desarrollamos otros nuevos.

 

    Gracias a ella nos protegemos de aquellas actitudes de pensamiento, palabra o acción que nos provocan sufrimiento y generamos felicidad. Esta técnica no es exclusiva del budismo. De la misma forma que un músico entrena las manos, un atleta los reflejos, un lingüista el oído y un filósofo la perfección, nosotros dirigimos nuestra mente y nuestro corazón…¨

 

 

 

¨Cada momento de nuestra vida puede ser el comienzo de grandes cosas¨

Saieki

 

 

Fuente: www.saieki.com