"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

¿ P A R A    Q U É     M E D I T A M O S ?

T ó m a t e   e l   t i e m p o   d e   e s t a r        e n   s i l e n c i o

 

    Estar solo y en silencio interno es uno de los propósitos de la meditación. Para conectar con ese espacio dentro de ti donde solo hay sosiego. Para ello tienes que entrar en una profunda soledad para por fin estar solo contigo.

    El ser humano vive normalmente mirando al exterior, poniendo la atención en cosas de fuera y perdiéndose una parte interna donde está la verdadera felicidad.

    Seré feliz cuando tenga una pareja, un nuevo trabajo, una casa maravillosa o un coche en la puerta. Y muy posiblemente cuando alcanzas algunas de estas metas externas la sensación de vacío sigue existiendo.

    Esa búsqueda externa constante no te llena lo suficiente, después de conseguir lo que anhelabas aparece un nuevo anhelo viviendo en una constante búsqueda sin sentido.

    Cuando comienzas a meditar comienzas a entender que solo en ti está la clave para estar en paz. Nada ni nadie te puede dar felicidad. La verdadera felicidad esta en ti y solo en ti. Y es aquí donde comienza realmente el proceso de encontrarte contigo y por fin amarte, aceptarte, y darte todo lo que hasta ahora buscabas fuera.

    La práctica diaria de la meditación te va a proporcionar una nueva visión de ti mismo. Si te sientas todos los días a respirarte, a sentirte, a pesar de tus pensamientos, a pesar de tu mente, un día se creara un espacio de observación donde tu mente ya no será la que dirija tu vida.

    Cuando tomas conciencia de que eres algo más que lo que piensas, y te conviertes en observador de ti mismo, la perspectiva cambia. No se trata de luchar contra tu mente se trata más bien de observarla sin más, sin lucha, sin expectativa, sin objetivo. Y desde ese punto respirarte. Una nueva conciencia de ti mismo aparecerá y se iniciara el camino hacia la verdadera felicidad: tú mismo.

Fuente: www.puertadelalma.com