Las mejores cosas no

llegan cuando quieres,

sino cuando estás

preparado para recibirlas

 

 

    Lo mejor que puedes hacer es no esperar nada.

    Después de mucho tiempo sola y escuchar a la gente decir

constantemente que debería dejar de ser tan exigente con mis

pretendientes o me quedaría sola, llegaste a mostrarme que soñar no está mal.

    Es verdad que muchas veces no sabía lo que quería, pero de algo sí

estaba segura, sabía lo que no quería. Hasta hoy, hoy sé que lo que quiero eres tú.

    Son estos los momentos en los que todo lo que no tenía sentido empieza

a tenerlo, no se responden todos los “por qué”, pero si los “para qué”,

la vida simplemente me preparaba para recibir el mejor regalo, TÚ.

 

 

 

    Han sido años difíciles, sin duda, de esos momentos en los que

sientes que el universo entero está en contra. Existieron momentos

en los que de verdad fue muy difícil imaginar que volvería a sonreír,

cuando las cosas empezaban a mejorar, otra vez, volvían momentos duros.

 

 

 

    Y como seres humanos que somos el miedo estaba antes, miedo

de disfrutar la vida, sentir que cuando las cosas van muy bien debes

ir con cuidado, porque seguramente algo malo pasará.

   Claro, en esos momentos siempre las personas tan amables tienen

frases tan certeras como: “no rías mucho, porque después vas a llorar igual”.

    Hasta que un día todo cambió:

Simplemente decidí ser feliz, decidí hablar sólo de lo bueno y no de

lo malo, decidí conocer gente positiva, gente nueva. Y ese fue el momento

en que estaba preparada para ti.

    Pero son esas lágrimas las que me aclararon la visión y permitieron ver

tu esencia, son esos momentos tan difíciles los que precisamente me hicieron

valorar lo maravilloso que es tenerte en mi vida y lo importante que puedes llegar a ser.

    En esos momentos cuando me preguntaba para qué serviría ser fuerte, son

tus besos los que me dan la respuesta, simplemente, para esto, para saber

que existes, y que valió la pena la esperar y preparar mi vida para recibirte.

 

 

 

Fuente: www.elrincondeltibet.com

 

volver