"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

Entrevista inédita a Claudio Naranjo (extracto)

 

TERCERA PARTE:

EL ALMA DEL MUNDO

 

 

 

 

 

 

La meditación, dicen, puede cambiar el mundo y, de hecho, la meditación resulta un fenómeno universal... desde tu experiencia: ¿qué vías o caminos resultan útiles a la humanidad?

 

 

    He sido muy sediento a la hora de meditar, he practicado por todas partes.

    Empecé con el maestro Suzuki, pero murió. Me conecté con Idris Sha, un sufí. Hice el dicra. Estuve con los meulevis y me iniciaron. Pasé a Muktananda, trabajando sobre el yo contactado de nuestro ser profundo y reconocerlo como divino... y trabajando el sentido de que el maestro es un Santo, donde nos proyectamos con lo divino en uno mismo: el espejo divino.

    Hay tantas maneras... pero donde llegué más lejos fue con los maestros tibetanos: el budismo del Karmapa. Fuí su cocinero y eso fue una gran suerte. Conocí a otros lamas. El lama oculto, al que muy poca gente del mundo exterior visita. La última vez, mi maestro me dijo: yo ya igual que tú (risas).

 

 

El modelo de los chamanes, ¿nos es útil? ¿puede ayudar a nuestro mundo occidental a aprender del respeto a la naturaleza o a la vida?

 

    Creo que el chamanismo es un fenómeno transcultural y que los occidentales nos hemos dado cuenta y ha surgido todo un movimiento imitativo de ponernos plumas y salir con el tambor de los brujos. Hay una industria de los chamanes. Es poco transmisible, son dones personales. No es un ismo, es un camino que se hace al andar, hacen un proceso, un viaje. El chamanismo contemporáneo no se llama así.

    Un arquitecto que trabajaba con ciegos les hacía tocar construcciones con cubos huecos donde visualizaban el espacio. Esto sería un neochamanismo. Así expandía la conciencia. Cuando me reúno con él se me agrandan espacio del alma, mente más transparente. Tiene un don. Y cuando le preguntaron cuál era su animal de poder interior dijo: el animal humano.

 

 

El dolor, decía Willgis Jager, no tiene ninguna significación o explicación...

 

    Óscar Ichazo decía: si el diablo no existiera habría que inventarlo.

    El dolor es nuestro entrenador, tenemos que enfrentarnos con él para perdernos o encontrarnos. La vida es una batalla por trascender el dolor. Por encontrar una manera distinta de sufrir.

    Creo que gran parte de la neurosis es un intento de no sufrir, ya sea anestesiándose o reduciendo la conciencia para no sufrir. Si uno está entero, duele. Pero no nos empobrecemos, y llega a haber la posibilidad de una felicidad en el dolor. Como a ese sentimiento que sentimos con la música, al que no podemos poner palabras. Es como un adagio, donde hay dolor... pero también trascendencia del mismo.

 

 

¿Y qué tiene que ver lo divino con el dolor?

 

    Parece que el pasaje a lo divino es un pasaje a través de hacerse nada, como una muerte. De esa manera, el ascetismo se ha usado con dolor, al fustigarse, por ejemplo.

    Una vez le dice un alumno a Suzuki: ya no me duelen las piernas. Y Suzuki le dice: qué lástima, es muy útil el dolor en las piernas. La vida nos da una posibilidad de entrenarnos en el dolor, aunque con el ascetismo se puede degenerar en el masoquismo. Fortalecerse es para encontrar algo que está mas allá.

 

 

¿Por qué existe entre las religiones del libro la próclama de que Dios es clemente y misericordioso?

 

    La misericordia está muy cerca de la realización de lo divino en nosotros. Si lo divino es el corazón de lo humano, en el corazón de lo humano está la sabiduría y el amor, dándose la mano. Una lleva a la otra. La sabiduría tiene que ver con la nada, con no creerse algo, quitarse de en medio en la corriente de la vida.

    Pero de eso viene el amor, una abundancia, una generosidad, un ver al otro. Si uno no se pone en el centro de las cosas, el otro brilla más.

 

 

¿No hay un escapismo del dolor y en cierto sentido una fuga de la vida en las diversas místicas?

 

    Uno de los sermones del buda dice: tú predicas la retirada del mundo, pero eso no es irresponsabilidad o renuncia al servicio.

    Si no te retiras del mundo no te encuentras y, entonces, el servicio que das no es un verdadero servicio. Hay que encontrarse a uno mismo para volver al mundo.

    Los budistas antiguos dicen que la gente no debe iluminarse en vida con mucha frecuencia. En el zen, la luz está más cerca, mantienen más la iluminación en lo cotidiano. Las imágenes de la búsqueda del todo, el que ha llegado al sumun, es invisible. Los tibetanos son como señores feudales, saben manejarse muy bien en el mundo real con su astucia, con su ego. Se enmascaran... Cuando comencé con Óscar Ichazo me dijo: en nuestro camino uno vive detrás de una máscara. En el budismo, uno vive retirado del mundo.