"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

 

D E S P E R T A R E S

    Gandhi, uno de esos maestros que vinieron a la Tierra para despertar conciencias… un filósofo, un humanista, un líder, un revolucionario, en el fondo, un activista como lo llamaríamos hoy.

 

¿Cuándo empieza el activismo y

qué tipos de acciones se pueden llevar a cabo?

    Más que algo para llevar a cabo, es algo que observo y sobre lo que creo importante reflexionar, ya que afecta directa o indirectamente al tipo de acciones para transformar y crear un nuevo mundo, o mejor, transformar nuestro modo de estar en el mundo.

    Observo que el activismo y la clase de acciones que se llevan a cabo están ligados, en gran parte, al momento evolutivo del individuo, a su grado de despertar.

    Aquellos individuos que están dormidos, aquellos que no se cuestionan el status quo, que no se plantean nada en sus vidas más que dentro de la rutina diaria, no realizan ningún tipo de activismo porque todo está más o menos bien, o creen que no pueden hacer nada.

    En el momento en el que el individuo empieza a cuestionar lo que le rodea, es cuando emprende el camino del Despertar de Conciencia. Este inicio es sólo un modo de entrar, existen muchos otros detonantes para el despertar.

    De hecho, en mi opinión, despertar está íntimamente ligado al RECORDAR, recordar quiénes somos, qué hacemos aquí, y desde ahí, entender qué está ocurriendo a nuestro alrededor.

    A medida que recordamos, reconocemos lo que es auténtico de lo que no lo es y, por este motivo, reconocemos que el sistema de vida en el que estamos viviendo, no es lo que podría ser.

 

 

 

 

EL MUNDO DEL DORMIDO

    Generalmente está bien adaptado al sistema social actual, y no recuerdan nada. Vive para trabajar, unos con más éxito o con más posibilidades que otros, pero al fin y al cabo, puros trabajadores que persiguen el dinero como la zanahoria. El dinero, sinónimo de status social, se convierte en el fin y no el medio. Los hay pobres, de clase media y de clase alta. Son individuos que se creen casi a pies juntillas el sistema ‘democrático’ en el que vivimos, la autenticidad del sistema político-económico, médico, mediático, individuos conectados a la TV cuando llegan a sus casas.     Individuos que siguen creyendo que el sistema que tenemos es lo mejor de lo peor, y tratan de no pensar demasiado. Viven sus vidas para disfrutar al máximo y suelen creer que son libres. Además, no suelen ser demasiado conscientes del impacto que tienen sus vidas en la de los demás y en el mundo en el que vivimos.

    Viven vidas que no marcan ninguna diferencia sobre el resto, aunque están realmente sumergidos en la ficticia realidad, apoyando sus ideas políticas de izquierda o derecha, de religión, filosofía, ideologías, lengua, cultura, raza, etc.  Aceptan sin rechistar los recortes de libertades por la seguridad global, como los escaners, los chips, las cámaras, etc. Tampoco se plantean quiénes son realmente, ni qué hacen aquí ni para qué han nacido. Son, simplemente, recipientes de ideas y perfectos consumidores que perpetúan el sistema. Los hay que aunque hayan aspectos de la sociedad que no les gusten, consideran que como no pueden hacer nada, hay que aguantarse, “es lo que hay”.

 

 

EL MUNDO DEL QUE DESPIERTA   

    

El que despierta suele reconocer una gran verdad en esta frase de Krishnamurti: “no es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma“.

 

 

    El individuo que despierta se caracteriza, por encima de todo, por su constante cuestionamiento de las verdades aceptadas por la mayoría. Cuestionar, dudar, poner en tela de juicio, investigar por uno mismo y descubrir otros puntos de vista, informaciones contradictorias con las oficiales es una característica esencial del que despierta.

    Atreverse a ir más allá del territorio conocido y explorar más allá de los límites establecidos. Tiene la valentía de asumir riesgos. Éste empieza a buscar alternativas tanto para la salud, como la alimentación, el trabajo, la energía, el transporte y otros intereses y necesidades.

    En resumen empieza a RECORDAR, y para ello busca para reconocer lo que ES.

 

 

 

   " El mapa que conoces no es el territorio, sino una posibilidad de representación del territorio. ¿Te atreves a dibujar tu propio mapa? Es una decisión... "

 

    En esa búsqueda empieza también a informar a otros, a pasar información que él mismo descubre, y a aplicar ciertos cambios en sí mismo. También quiere ver que aquellos a su alrededor despiertan.

    El individuo se da cuenta de que no tiene toda la libertad que creía tener porque los barrotes de la cárcel en la que vivimos están bien construidos, están en nuestra mente. Este despertar le hace cuestionarse quién es, para qué vive, a qué quiere dedicar su vida, y de qué manera puede contribuir a mejorar el mundo en el que vive. Ese despertar de conciencia trae mayores grados de libertad interior.

    Somos seres espirituales multidimensionales viviendo en una realidad multidimensional, por tanto somos seres inmortales en esencia con un potencial ilimitado que hay que despertar.

 

E L   D E S P E R T A R

    El despertar de conciencia puede ser interior y/o exterior, y puede ocurrir paralelamente o de forma consecutiva.

    Como consecuencia de ese despertar, se llevan a cabo acciones diferentes en función del tipo de despertar del que estemos hablando.

    El despertar interior (el que nos lleva a responder a las preguntas sobre quiénes somos y a la dimensión espiritual y multidimensional del ser humano) conlleva acciones de transformación de uno mismo, del estilo de vida y de aspectos relacionados con el mundo interno, aunque luego se refleje en cambios diarios. Se transforman la mente y las emociones, se sanan las heridas y se adquiere paz interior.

    El despertar exterior (el que nos lleva a responder a las preguntas sobre en qué sistema social nos encontramos, cómo funciona el mundo) conlleva acciones de transformación y movilización social.

    Socialmente, es necesario INTEGRAR lo que rechazamos para poder trascenderlo y avanzar en nuestra evolución. No se dará un nuevo mundo hasta que no integremos lo viejo.

    El despertar integral es el que armoniza y conjuga ambos, llevando a cabo acciones coordinadas y en equilibrio. En más de una ocasión ocurre que los que despiertan interiormente, no saben nada o poco de lo que ocurre socialmente y a la inversa, con lo cual la perspectiva con la que se plantean propuestas de cambio están incompletas, o no tendrá toda la fuerza que tendrían si lo fuesen.

 

 

    El despertar integral también ayuda a entender, desde una perspectiva espiritual más amplia, qué hacemos metidos en este lío, en esta aventura, en este caos, incluso en esta aparente locura!. Lo cual ayuda considerablemente a relajarse, a adquirir mayor paz interior y a la vez fortaleza para atravesar los tiempos que hemos elegido vivir.

    Desde lo que observo, hay un conjunto de acciones que se llevan a cabo con el fin de transformar la sociedad en la que vivimos. Cada una de ellas sirve en la medida del potencial que lleva implícito. Todas las acciones tienen un impacto tanto en el individuo que las lleva a cabo como en la sociedad a las que van dirigidas, no obstante, como todo es cuestión de grados, hay acciones que tienen más o menos efecto en la transformación social.

 

 

    Creo que uno de los principios que lo determina es la máxima budista “lo que se resiste, persiste, lo que se acepta se transforma”. Por este motivo, insisto, uno de los grandes retos actuales va a ser INTEGRAR lo que rechazamos para poder trascenderlo y avanzar en nuestra evolución. No se dará un nuevo mundo hasta que no integremos lo viejo.

 

 

    Otro tipo de acciones tienen que ver con la NECESIDAD DE PARTICIPACIÓN E IMPLICACIÓN PERSONAL.

    La implicación en el propio mundo interno (despertar interior) lleva a la persona a iniciar un proceso de autoconocimiento y transformación. De sanación de las emociones, de comprensión de cómo  hemos llegado a ser como somos y qué podemos hacer para soltar conscientemente lo que no nos ayuda a ser felices.

    En este punto entra la máxima “sé el cambio que quieres ver en el mundo” que decía Gandhi.

    Dado que el mundo externo es un reflejo de nuestro mundo interno, es fundamental conocer y trascender el mundo interior para que proyectemos un mundo diferente ahí fuera.

    Si no cambiamos nosotros el mundo no cambiará. Por este motivo el principio de COHERENCIA, es crucial, ya que si lo que decimos no concuerda con lo que sentimos y pensamos, ni tampoco con lo que hacemos, por muchas ganas que tengamos de vivir de forma diferente, cualquier acción que llevemos a cabo no tendrá un verdadero impacto transformativo. Así que es necesario e importante buscar esa coherencia interna. Para llegar a esa coherencia es imprescindible ser HONESTO con uno mismo.

    En conclusión, el estado dormido de conciencia nos lleva a vivir sin percatarnos de quiénes somos ni qué ocurre realmente tras el telón mediático-social.

    El proceso de despertar de conciencia nos lleva a cuestionarnos quiénes somos y en qué mundo estamos viviendo (despertar interno y externo).

    Este despertar, como proceso, nos lleva a través de un camino, el cual incluye acciones dirigidas hacia nosotros y hacia la sociedad en la que vivimos.

    Este despertar nos urge a mejorar (en el sentido de ofrecer amor y comprensión) el mundo en el que vivimos, llevando a cabo acciones de diferente índole  según el momento de despertar de conciencia en el que estemos.

    La implicación con el mundo interno, la transformación personal incluye integrar conscientemente que todo empieza por uno mismo, en pos de “ser el cambio que quiero ver en el mundo”.