"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

Aférrese a «Yo soy»

(2ª parte)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Int: ¿Cuál es la causa del olvido de sí mismo?

 

 

 

    Mah: No hay ninguna causa, debido a que no hay ningún olvido. Los estados mentales se suceden unos a otros, y cada uno de ellos oblitera el anterior. El recuerdo de sí mismo es un estado mental y el olvido de sí mismo es otro. Alternan como el día y la noche. La Realidad es más allá de ambos.

 

 

 

    Int: Ciertamente debe haber una diferencia entre olvidar y no saber. No saber no necesita ninguna causa. Olvidar presupone un conocimiento previo y también la ten-dencia o la capacidad de olvidar. Admito que yo no puedo indagar en la razón del no saber pero el olvido debe tener alguna base.

 

 

 

    Mah: No hay ninguna cosa tal como no saber. Hay solo olvido. ¿Qué hay de malo en el olvido? Olvidar es tan simple como recordar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Int: ¿No es una calamidad olvidarse de uno mismo?

 

 

 

    Mah: Tan malo como recordarse a uno mismo continuamente. Hay un estado más allá del olvido y del no olvido —el estado natural. Recordar, olvidar —estos son es-tados de la mente, limitados por el pensamiento, limitados por la palabra. Tome, por ejemplo, la idea de haber nacido. Se me dijo que yo había nacido. Yo no recuerdo. Se me ha dicho que moriré. Yo no lo espero. Usted me dice que yo he olvidado, o que me falta imaginación. Pero yo no puedo recordar lo que nunca ha acontecido, ni es-perar lo que es patentemente imposible. Los cuerpos nacen y los cuerpos mueren, ¿pero en qué me concierne eso a mí? Los cuerpos vienen y van en la consciencia y la consciencia misma tiene sus raíces en mí. Yo soy la vida, y míos son la mente y el cuerpo.

 

 

 

    Int: Usted dice que en la raíz del mundo está el olvido de sí mismo. Para olvidar debo recordar: ¿Qué he olvidado recordar? Yo no he olvidado que yo soy.

 

 

 

    Mah: Este «yo soy» también puede ser una parte de la ilusión.

 

 

 

    Int: ¿Cómo puede ser? Usted no puede probarme que yo no soy. Incluso convencido de que yo no soy —yo soy.

 

 

 

    Mah: La Realidad no puede ser probada ni desaprobada. Dentro de la mente usted no puede, más allá de la mente usted no lo necesita. En lo real, la pregunta «¿qué es lo real?» no surge. Lo manifestado (saguna) y lo no manifestado (nirguna) no son diferentes.

 

 

 

    Int: En ese caso todo es real.

 

 

 

    Mah: Yo soy todo. Como mí mismo todo es real. Aparte de mí, nada es real.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Int: Yo no siento que el mundo sea el resultado de un error.

 

 

 

    Mah: Usted puede decir eso solo después de una plena investigación, no antes. Por supuesto, cuando usted discierne y deja partir todo lo que es irreal, lo que queda es real.

 

 

 

    Int: ¿Queda algo?

 

 

 

    Mah: Lo real queda. ¡Pero no se deje usted extraviar por las palabras!

 

 

 

    Int: Desde tiempo inmemorial, durante innumerables nacimientos, he construido y mejorado y embellecido mi mundo. No es ni perfecto ni irreal. Es un proceso.

 

 

 

    Mah: Usted está en un error. El mundo no tiene ninguna existencia aparte de us-ted. En todo momento no es sino un reflejo de usted mismo. Usted lo crea, usted lo destruye.

 

 

 

    Int: Y lo construyo de nuevo, mejorado.

 

 

 

    Mah: Para mejorarlo, usted debe refutarlo. Se debe morir para vivir. No hay nin-gún renacimiento, excepto a través de la muerte.

 

 

 

    Int: Su universo puede ser perfecto. Mi universo personal está mejorando.

 

 

 

    Mah: Su universo personal no existe por sí mismo. Es meramente una visión li-mitada y distorsionada de lo real. No es el universo el que necesita mejora, sino su modo de mirar.

 

 

 

    Int: ¿Cómo lo ve usted?

 

 

 

    Mah: Es un escenario donde se está representando un drama del mundo. La cua-lidad de la representación es todo lo que importa; no lo que los actores dicen y hacen, sino cómo lo dicen y cómo lo hacen.

 

 

 

    Int: A mí no me gusta esta idea de lila (juego, representación). Yo compararía el mundo más bien a un terreno edificable donde nosotros somos los constructores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Mah: Usted lo toma demasiado seriamente. ¿Qué hay de malo en el juego? Usted tiene un propósito sólo mientras usted no está completo (purna); hasta entonces la completud, la perfección, es el propósito. Pero cuando usted está completo en usted mismo, plenamente integrado dentro y fuera, entonces goza del universo; usted no trabaja en él. Para el desintegrado usted puede parecer que está trabajando duro, pero eso es una ilusión suya. Los deportistas parecen hacer tremendos esfuerzos: sin em-bargo su único motivo es jugar y exhibirse.

 

 

 

    Int: ¿Quiere usted decir que Dios sólo está divirtiéndose, que está dedicándose a una acción carente de propósito?

 

 

 

 

    Mah: Dios no es solo verdadero y bueno, también es bello (satyam-shivam-sundaram). Él crea belleza —por el gozo de la belleza.

 

 

 

 

    Int: ¡Bien, entones la belleza es su propósito!

 

 

 

 

    Mah: ¿Por qué introduce usted el propósito? El propósito implica movimiento, cambio, una sensación de imperfección. Dios no tiene como meta la belleza —todo lo que hace es bello. ¿Diría usted acaso que una flor está intentando ser bella? Es bella por su naturaleza misma. Similarmente, Dios es la perfección misma, no un esfuerzo hacia la perfección.

 

 

 

 

    Int: El propósito se cumple a sí mismo en la belleza.

 

 

 

 

    Mah: ¿Qué es lo bello? Todo lo que se percibe en plenitud de dicha es bello. La dicha es la esencia de la belleza.

 

 

 

    Int: Usted habla de Sat-Chit-Ananda. Que yo soy es evidente. Que yo sé es evidente. Que yo soy dichoso no es en absoluto evidente. ¿Adónde ha ido a parar mi dicha?

 

 

 

 

    Mah: Sea usted plenamente presenciador de su propio ser y usted estará en la dicha conscientemente. Debido a que usted retira su mente de usted mismo y la hace morar en lo que usted no es, usted pierde su sentido de bienestar, de estar bien.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Int: Hay dos sendas ante nosotros —la vía del esfuerzo (yoga marga) y la vía de la comodidad (bhoga marga). Ambas conducen a la misma meta —la liberación.

 

 

 

 

    Mah: ¿Por qué la llama usted a bhoga una vía? ¿Y cómo puede la comodidad lle-varle a usted a la perfección?

 

 

 

 

    Int: El perfecto renunciador (yogi) encontrará la realidad. El perfecto gozador (bhogi) también llegará a ella.

 

 

 

    Mah: ¿Cómo puede ser eso? ¿Acaso no son contradictorios?

 

 

 

 

    Int: Los extremos se tocan. Ser un perfecto bhogi es más difícil que ser un perfec-to Yogi.

 

 

    Yo soy un hombre humilde y no puedo aventurar juicios de valor. Tanto el Yogi como el Bhogi, después de todo, están interesados en la búsqueda de la felicidad. El Yogi la quiere permanente, el Bhogi se satisface con lo intermitente. A menudo el Bhogi se esfuerza mucho más duramente que el Yogi.

 

 

 

 

    Mah: ¿De qué valor es su felicidad cuando usted tiene que esforzarse por ella? La verdadera felicidad es espontánea y sin esfuerzo.

 

 

 

 

    Int: Todos los seres buscan la felicidad. Sólo los medios difieren. Algunos la bus-can dentro y por ello se les llama Yogis; algunos la buscan fuera y por ello se les condena como Bhogis. Sin embargo se necesitan unos a otros.

 

 

 

 

    Mah: El placer y el dolor alternan. La dicha es inconmovible. Lo que usted puede buscar y encontrar no es la cosa real. Encuentre lo que usted nunca ha perdido, en-cuentre lo inalienable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: extracto del Libro Yo Soy Eso, de Sri Nisargadatta Maharaj