M Á S  S O B R E  E L 

A M O R

 

E l   p o d e r   d e   R e n o v a r s e

 

    Tu vida tiene un significado, un sentido, un propósito que te

hace evolucionar, cambiar, aprender, crecer y

hacerte cada vez más grande.

    No hay cosa que no te suceda que no tenga que ver con

ese propósito. Cuando eres consciente de ello, cuando te

das cuenta, te conviertes en un agente de tu propio destino,

en un colaborador de tu grandeza, de una grandeza

que vas forjando día a día.

    Cada relación importante que estableces, cada persona

que te encuentras, te ayuda a realizar el sentido de tu vida

porque te ayuda a conocerte, te ayuda a crecer.

    Cuando la relación es constructiva, bella y gozosa, tu

cuerpo se expande y vibra tu alma en una celebración

de la Vida, pero no siempre es así.

    A veces nos encontramos con personas que nos ponen

a prueba y que no parecen corresponder a nuestros

sentimientos. Entonces sufrimos pero… no son los otros

los que nos hacen sufrir, sino los que nos llevan a vernos,

a ver aquéllas partes donde aún acumulamos dolor, conflicto,

carencia, vacío... son nuestros maestros, quienes nos

muestran aquellas partes de nosotros que aún no

hemos querido o no hemos podido atender.

 

 

 

C r e c e r   e s   e l  

S i g n i f i c a d o

    

    Toda relación te hace aprender y el aprendizaje de los

conflictos con el otro tiene que ver unas veces con que no

nos queremos lo suficiente y otras con que tenemos que

descubrir o cultivar cosas nuevas en nosotros.

    Siempre que nos apegamos a una relación conflictiva

es por el miedo que nos produce que nadie más vaya a

querernos. Con nuestro apego no sólo sufrimos, sino que

además impedimos que nuevas personas entren en nuestra

vida. Entorpecemos nuestro aprendizaje, que es lo realmente

importante, y no vemos que somos adictos al sufrimiento.

Pero esto es sólo una posibilidad.

    Al apegarnos al sufrimiento reducimos el mundo y sus

posibilidades, reducimos nuestro mundo y

nuestras posibilidades. Así nos limitamos.

    El sufrimiento nos grita: ¡Qué pequeño eres!. Y la Vida

dentro de nosotros grita también: ¡Deja atrás tu sufrimiento,

deja de ser víctima para descubrir que puedes!

¡Para descubrir todo lo grande que eres!

    Quienes se apegan al sufrimiento como única posibilidad

energéticamente se han quedado en una visión limitada de

sí mismos y de la Vida. Quien está solo cree que sólo existe

su soledad. Quien sufre con su pareja cree que sólo

existe su pareja. Quien no consigue algo y se desespera

es porque cree que no hay más soluciones.

 

 

    Mientras que la Vida, con su biodiversidad y sus infinitas

posibilidades, nos está invitando siempre a abrirnos a lo nuevo,

a experimentar y buscar nuevos caminos; parece que hay algo

en nosotros que se resiste y tiende a limitarnos. Eso que se

resiste y nos hace pequeños no es nuestro, es producto de

las circunstancias, de una educación basada

en la castración y el miedo.

 

A l i m e n t a   t u   G r a n d e z a

    Tenemos que buscar un nuevo alimento para nuestra mente,

algo que nos haga recuperar la grandeza perdida, la luz,

la espontaneidad y la belleza con la que nacimos.

    El Tantra es un maná celestial para tu grandeza porque

continuamente te está recordando que eres un ser mágico,

que tan solo tienes que dejar atrás tus dudas y que el sentido

de tu vida es crecer, hacerte grande, abrirte a lo nuevo,

a la Vida y todas sus posibilidades.

    Aquí está la clave de todo. El dolor encoje, arruga,

constriñe, te hace pequeño mientras que el gozo expande,

te abre y te incita a lo nuevo, a experimentar nuevas cosas,

nuevos sabores, nuevas personas, nuevos placeres.

    Si estamos cerrados es porque tenemos miedo de sufrir y

esta cerrazón solo nos deja ver nuestras limitaciones.

    Abrirse a lo nuevo es siempre crecer porque hace que

integres nuevas cosas y cualidades en tu Vida.

    Resistirse al cambio, resistirse a dejar atrás lo que te limita,

es siempre invocar dolor y sufrimiento en nuestra Vida

porque es limitarse, quedarse anclado.

Tu creatividad, tu capacidad para buscar soluciones a los

problemas, tu capacidad para gozar e incluso para prosperar

en la vida, dependen de tu querer abrirte a lo nuevo y no

limitarte a ti mismo, porque sólo así puedes encontrar nuevas

soluciones para tus problemas, nuevas ideas para tus

proyectos o nuevas caminos para tu gozo y expansión.

 

 

    Si estas palabras te han tocado en algo y quieres

llevarlas a la práctica quizá sea el momento de plantearte

qué cosas nuevas te gustaría hacer y aún no te has atrevido,

qué cualidades nuevas te gustaría cultivar, qué

nuevos gozos quieres experimentar.

    Sea lo que sea, plantearte nuevas cosas, de vez en

cuando en la vida, es un sano ejercicio

que te renueva y te revitaliza.

 

 Fuente: extracto de la web www.vivetantra.com

 

volver