"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

S I    D E   V E R A S

Q U I E R E S  

A Y U D A R M E

 

 

    En ocasiones, confundimos nuestro cometido como madres y creemos que nuestros hijos son de nuestra propiedad y actuamos de manera inconsciente como madres castradoras, privando a nuestros descendientes de su libertad.

 

    Es importante para un niño vivir desde su propio proyecto sentido, instaurándose en sus propias creencias potenciadoras y liberándose desde  la toma de consciencia, comenzando a vivir; despiertos.

 

    Es importante criar a nuestros hijos desde el desapego, enseñándoles a gestionar sus emociones para que crezcan sanos y felices. Acompañándolos en su ciclo vital, confiando en todas sus posibilidades porque ellos tienen todo lo que necesitan en su interior para evolucionar.

 

 

 

    Cuida lo que dices, la música que escuchas, las películas que ves, lo que lees, los olores, las amistades, tu entorno en general... porque lo que tú absorbas será la información que recogerán tus hijos. 

 

    Dedícate tiempo y dedícaselo a él/ella; que sea tiempo de calidad en el que aprendáis juntos la felicidad que produce “amar desde el desapego”, desarrollando toda vuestra creatividad  de una forma conjunta.

 

    El niño manifiesta las emociones de su madre desde los nueve meses antes de su concepción hasta los tres años de edad.

 

“Tu felicidad será su felicidad, tu llanto será su llanto”

 

    Te dejo un poema maravilloso, con frases absolutamente inspiradoras porque cuando tomes consciencia de ello, podrás volar y con tu vuelo lo harán tus hijos.

 

Si de veras quieres ayudarme:

No camines por mí, déjame caminar por mi camino;

No hables por mí, déjame hablar y escúchame;

No llores por mí, déjame llorar y acompáñame;

No decidas por mí, déjame elegir y respeta mis decisiones;

No te arrojes al agua por mí, déjame que aprenda a nadar;

No me impongas tu experiencia, déjame hacer la mía;

No aciertes por mí, déjame aprender equivocándome:

Porque yo crezco más con mis errores que con tus aciertos.

 

        René Trossero

 

 

 

 

 

 

 

 

fuente: www.misgafasdeverlavida.com