"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

R E A L I D A D,

       C O N C I E N C I A   Y 

A P E G O S

    Crecemos con un plano de existencia al cual llamamos real.

    Nos identificamos totalmente con esa realidad como algo absoluto y desechamos las experiencias que no son congruentes con ella.

    Lo que Einstein demostró en física es igualmente válido en todos los demás aspectos del cosmos: toda realidad es relativa.

    Cada realidad es válida sólo dentro de determinados límites. No es más que una versión posible de la manera de ser de las cosas. Hay siempre múltiples versiones de la realidad. Despertarse de cualquier realidad aislada es reconocer que su realidad es relativa.

    La realidad que percibimos refleja nuestro propio estado de conciencia, y jamás podemos explorar la realidad sin hacer al mismo tiempo una exploración de nosotros mismos, no sólo porque somos, sino también porque creamos, la realidad que exploramos.

    La gente está mucho más encerrada y atrapada en su condicionamiento de lo que se da cuenta, pero es posible liberarse de él.

  El objetivo de la psicoterapia transpersonal es esencialmente sacar a la conciencia de esta tiranía condicionada de la mente.

    Una de las formas de condicionamiento es el apego. El apego se vincula íntimamente al deseo y significa que el resultado del no cumplimiento del deseo será el dolor. Por consiguiente, el apego (a objetos, a personas, a relaciones, a creencias, a pensamientos, …) desempeña un importante papel en la causa del sufrimiento, y para la cesación de éste es fundamental la renuncia al apego.

    El apego no se limita a los objetos o personas externos. Además de las formas familiares de apego a las posesiones materiales, a determinadas relaciones y al status quo dominante, puede haber apegos igualmente intensos a una determinada imagen de sí mismo, a un modelo de comportamiento o a un proceso psicológico.

 

 

    Entre los apegos más fuertes están los que nos ligan al sufrimiento y a la sensación de indignidad.     En la medida en que creamos que nuestra identidad se deriva de nuestros roles, de nuestros problemas, de nuestras relaciones o del contenido de la conciencia, el apego resultará reforzado por la zozobra de la supervivencia personal. Si renuncio a mis apegos, ¿quién seré o qué seré?

    De acuerdo con Fadiman, los dramas personales son un lujo innecesario que se introduce en un funcionamiento pleno y armónico. Son parte de nuestro bagaje emocional y generalmente para una persona es benéfico alcanzar cierto grado de desapego o desidentificación respecto de sus propios dramas y de los dramas personales ajenos.