"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

L O S   L Í M I T E S 

 

S A L U D A B L E S 

               ·

 

 

 

    La práctica adulta de mandar sobre l@s niñ@s es tan antigua como la civilización judeo-cristiana; por eso lo tenemos tan a flor de piel y muchas veces es difícil no caer en el error de mandar sobre las criaturas.

 

    Y sin darnos cuenta, justificamos nuestra superioridad sobre las capacidades de l@s más pequeñ@s sin  plantearnos otra relación con ell@s. 

 

    Se nos olvida tratarles como seres humanos a los que hay que ayudar a conocer el funcionamiento del mundo al que también pertenecen.

 

    Por lo general, olvidamos informarles de l@s límites de la vida, de la economía familiar, de las obligaciones y dificultades de las personas adultas  y nos justificamos inconscientemente al decir “no son cosas de niñ@s”.

 

    Con el tiempo, en muchas familias estas conductas pueden continuar por temor a que l@s niñ@s sufran o corran riesgos innecesarios,  incluso siendo casi adolescentes.

 

 

    De esta  forma, sin darnos cuenta, es que nos encontramos con jóvenes adult@s que nunca han tenido la oportunidad de tomar decisiones, sin darnos cuenta estamos criando personas con dificultad para elegir o escuchar sus propios deseos, que al entrar en el mundo adulto sufren, de golpe, el dolor psicológico y la frustración de  empezar a ser responsables.

 

    Capacidades que supuestamente deberíamos haber aprendido a lo largo de nuestro desarrollo vital y que son altamente necesarias en el mundo de l@s adult@s.

 

    Una solución muy simple puede ser que, ante cualquier deseo que se oponga a los intereses del niñ@, escuchemos sus peticiones,  en lugar de considerarlas como un capricho; ser honest@s y sincer@s para dialogar sobre todos los factores que intervienen y los posibles peligros que entraña, de forma que la decisión venga de las dos partes.

 

 

    Con el tiempo, poco a poco, estaremos dando a l@s pequeños la oportunidad de reflexionar antes de decidir, sintiendo siempre que nos importan, que son escuchad@s, que son amad@s.

 

    Porque si crecemos con la fortuna de haber disfrutado y sentido el amor incondicional sabremos trabajar y compartir desde la fraternidad, el bienestar y el apoyo mutuo que tanto necesita nuestra sociedad actual.

 

 

 

 

 

 

Fuente: www.saltamontesasul.wordpress.com