"De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda"

                                    Isabel López

                    Psicoterapia de Autor

 

 

La   situación   económica

es   producto   de   la

pobreza   ética

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Cuando un enfermo va a un hospital, no es simplemente un cuerpo doliente el que acude a ese centro asistencial para que lo arreglen. Nos pongamos como nos pongamos, todos nosotros somos seres completos, seres que por supuesto tenemos un cuerpo, pero que no podemos ser reducidos simplemente a eso,  a un cuerpo.

 

 

 

    Todo ser humano es ante todo persona y por eso, hay dimensiones en su vida que no se pueden explicar como el simple funcionamiento de un conjunto de órganos y sistemas, por sofisticados que estos sean. La ciencia agota sus argumentos cuando intenta explicar cómo es posible que se comuniquen como lo hacen, los cien mil millones de neuronas que se encuentran en el cerebro, o los trillones de células que componen nuestro cuerpo. No podemos reducir la inteligencia, la libertad o el amor, a la actividad de un conjunto de núcleos cerebrales, neuronas y neurotransmisores. Si aceptamos que todo, hasta lo más sutil y sublime que hay en nuestra vida es sólo eso, materia, entonces también tendremos que aceptar que no somos libres, ya que la materia está determinada por sus propias leyes. Además, tendremos que asumir que el amor que sentimos por nuestros seres más queridos, es tan sólo el resultado de una física y de una química que se manifiestan, eso sí, de una forma sorprendente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Además de la dimensión material, también existen en nosotros otras dimensiones como pueden ser la psicológica, la emocional, la social, la cultural y la trascendental. El asunto que nos ocupa no es para nada banal. La falta de valores y de principios que se aprecia en la sociedad y que nos ha llevado hasta donde hoy estamos, no es sino la consecuencia de la respuesta que hemos dado a la pregunta acerca de ¿quién es el hombre?

 

 

 

    Nosotros actuamos de acuerdo a como percibimos, y si percibimos que el hombre es sólo materia, le reducimos inmediatamente de nivel y dignidad. A partir de este punto, el paso para convertirlo en un simple objeto se da casi sin pensarlo. Así el hombre, deja de ser visto como persona y se convierte en un simple medio para aumentar el capital. La situación económica que vivimos es la consecuencia de la pobreza ética en la que nos movemos y, debajo de esta falta de ética, se encuentra una visión antropológica, una visión del hombre también pobre y reducida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    La visión no puede reducirse a lo que se ve a simple vista. Por eso, hoy tengo algo que proponer para educar la mirada y en ello, me inspiran las palabras de Marcel Proust: “El verdadero acto del descubrimiento no consiste en salir a buscar nuevas tierras, sino en aprender a ver la vieja tierra con nuevos ojos”.

 

 

 

 

    La mirada más necesaria no es la que nos aportan los ojos, sino la que aporta nuestra inteligencia con su capacidad de penetrar en la realidad oculta que encierran las cosas. Hoy cuando camine y mire a su alrededor, hágase una sencilla pregunta: ¿Qué es lo que hay a mi alrededor que existe y que yo no puedo ver? Deje que su mente juegue con la pregunta y tal vez se sorprenda cuando se le desvele la respuesta.

 

 

 

 

    En estas cuestiones acerca de los planos más sutiles de la realidad, podemos tener una elevada edad cronológica y, a pesar de ello, seguir siendo muy inmaduros. Ganar en madurez es también ganar en sabiduría y, por tanto, en perspectiva. Aprender a ver a los demás distintos pero no distantes, nos ayuda también a verlos como personas y no como simples objetos para nuestro uso particular. Entender que todos tenemos ilusiones, sueños, necesidades, preocupaciones y luchas internas, favorece el encuentro dentro de la diversidad. Retornar al humanismo es también retornar a lo que nos une. ¡Qué difícil es hacer daño a los demás cuando se les contempla con este nivel de cercanía!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: www.marioalonsopuig.com